miércoles, 8 de septiembre de 2010

Margarita Gourmet 2010: Vacaciones Gastronómicas

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Estimados lectores:

Recientemente me tomé unas pequeñas vacaciones en la Isla de Margarita, sitio preferido por los venezolanos para vacacionar por sus hermosas playas y su rica gastronomía autóctona. Disfruté mucho de las playas y del hermoso sol de la isla, siempre gentiles con el turista. La gastronomía no la disfruté en la cantidad ni en la calidad que esperaba. Me encontré algunas gratas sorpresas y muchos restaurantes muy atractivos en lo que a propuesta visual y espacial se refiere, pero muy pobres en lo que a propuesta gastronómica y alimenticia les compete.
Mi línea editorial se ha caracterizado por comentar de lo bueno y poco de lo malo, pero es tan notorio los desaciertos de los restaurantes de la Isla que se me hace imposible no escribir al respecto. No obstante, esta reseña será genérica, omitiendo nombres de los sitios en particular.

Lo Bueno

  • Gastronómicamente, La Isla de Margarita ha sufrido un crecimiento casi exponencial en lo que a restaurantes se refiere: podemos disfrutar comida de casi todas las tendencias mundiales, convirtiéndose en una especia de Babel gastronómica. Desde comida francesa, pasando por italiana,
    marroquí, de fusión, hasta llegar a la típica comida margariteña, tan deliciosa, rica y poco apreciada por la mayoría de los chefs de la Isla. En este contexto me conseguí con dos sorpresas: El Restaurante POLA, ubicado en Pampatar, al final de la calle Joaquín Maneiro. Una excelente representación de la comida margariteña en donde venden un pastel de real chucho -no pescado- que resulta inolvidable. Para los lectores que no saben de qué hablo, en Venezuela se le llama Chucho a la Mantarraya, muy deliciosa su carne. Allí comí pastel de Chucho y consomé de mariscos muy margariteños; platos no pretenciosos, con miles de colores y adornos pero con un sabor y sazón de primera. No visitar este restaurante significa perder la oportunidad de comer los frutos de los fogones margariteños.




  • Otra gran sorpresa resultó el siempre visitado Mercado de Conejeros en la salida de Porlamar vía a la península de Macanao. Los restaurantes que integran esa zona del Mercado de ropa y comida, son unos de los más limpios y sencillos que he conocido: ordenados, con cocineros muy amables y serviciales, platos elaborados en la cara del visitante de manera limpia, presentación sencilla y con una calidad de primera. Allí desayuné en el restaurante Rancho Paz y Amor de Felicia Tovar. Comí un pabellón Criollo y mis acompañantes comieron pabellones orientales que hablan de la tradición gastronómica del margariteño, pasada de generación en generación para deleitar a quién la degusta. Son tan gentiles que te regalan un consomé de mariscos antes de desayunar; por supuesto, uno sale de allí lleno de comida y con una sonrisa en los labios.
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     Rancho Paz y Amor de Felicia Tovar




  • La tercera sorpresa fue la calidad de las empanadas de La Caracola en la Avenida Bolívar frente al Híper Mercado Central Madeirense. Pasan los años y la calidad es la misma. El cliente, por Bs. 10,00, escoge los ingredientes que desea en el relleno de las mismas y éstos van desde los camarones, pasando por pedazos de langosta, jamón, queso y terminando con las de pabellón criollo, (caraotas, carne mechada, queso blanco y plátano frito). El turista come por Bs.15,00 casi un almuerzo por el gran tamaño de la empanada y su rico sabor. La parada allí es obligada.
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Lo Malo




  • La gran cantidad de restaurantes nuevos que ofrecen lo que no tienen para solo llamar clientes: ofrecen comida mantuana que no tienen, bares de mozzarella con pocos platos preparados con ese queso que ofrecen, restaurantes de comida marroquí que lo que realmente elaboran es comida libanesa (chawarmas, kibbes, falafel, etc.) y ni un plato con cuscús ofrecen.





  • Los restaurantes “vende de todo” que comienzan al mediodía como un restaurante, en la tarde se convierten en vinatería y culminan la noche como discoteca; uno jamás sabe a qué se dedica el local.





  • Los precios en la isla, en lo que a comida se refiere, son muy costosos: El gasto promedio es de más de Bs. 200,00 por persona/día.





  • La atención del personal de los restaurantes: ¡de mala a peor! Son pocos los restaurantes en donde se consiga uno con buena atención. El abuso de los dueños de los locales en lo que a precios se refiere se traslada a los empleados que tratan con desdén al turista o visitante de la isla, alejando a los comensales.
La Tarea Pendiente

Me quedó por visitar dos restaurantes: Palo Torcido y Casa Caranta, importantes en la isla.


Las Recomendaciones

CATABAR, otra dimensión de locales nocturnos para gourmets y Lupe México Gourmet, la revelación, a mi juicio, de la temporada. Comida Mexicana para el paladar venezolano. Hasta los dueños de Palo Torcido son clientes habituales.
Espero que esta nota les sirva para sus próximas vacaciones si van a visitar la isla, a fin de disfrutar de la gastronomía margariteña como yo lo hice. Sólo les aconsejo: desechen lo malo y pongan atención a las cartas al entrar a los restaurantes para verificar que la oferta gastronómica se corresponda con la publicidad. La idea es ir a la Isla de Margarita para que se deleiten comiendo como unos verdaderos Gourmets Urbanos!!

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