viernes, 25 de abril de 2014

Panaderías artesanales que brillan en Bogotá

Se consiguen en la ciudad panes de gran calidad, frescos y hechos sin preservativos. Recomendados.

 

En los últimos años, Bogotá ha tenido una especie de boom de panaderías artesanales que no solo reivindican las materias primas naturales, las cortezas gruesas de los panes y los tiempos lentos de fermentación, sino que quieren recuperar la tradición, tan extendida en Europa, de comprar el pan para el consumo del día. “Al pan nos lo tiramos en medio siglo”, dice Olga Visbal, de Árbol del Pan, porque fue convertido en un alimento que se produce en masa, se envuelve en bolsa plástica y dura semanas. Aquí, algunos sitios para no perderse.

 

Panaderías artesanales que brillan en BogotáBogotá ha tenido un boom de panaderías artesanales. Foto: Archivo particular

 

Árbol del Pan

En la panadería de la arquitecta y cocinera barranquillera Olga Visbal no se consiguen cada día los mismos panes. Los miércoles, por ejemplo, son de 7 granos, pan de maíz, campesino y ciabatta.

Lo que ella quiere es propiciar la visita diaria a la panadería de barrio, el suyo es Chapinero, y fomentar el consumo de panes artesanales en un país en el que la gente tiene “paladar de pan blandito”, como ella dice.

 

Ofrece panes de corteza –sin azúcar ni grasa– y panes que ella llama funcionales –integrales, con cereales y mucha fibra, que ayudan a regular el sistema digestivo–, además de hojaldres y masas enriquecidas –con grasa y azúcares–.

 

Abrió en octubre, después de trabajar a puerta cerrada para producirles pan a restaurantes como Bruto, Apache y La Fama. Es un referente en el barrio.

 

Calle 66 No. 4A-35.

 

Les Amis Bizcochería

Una panadería y pastelería para los amigos. Un mesón enorme, en madera vieja y rayada, en el que Julia Sosnitsky, una pastelera colombo-argentina que estudió artes plásticas en Los Andes, y Sebastián Sánchez, un argentino que montó la carrera de pastelería en la escuela Gato Dumas de Bogotá, disponen la producción del día: panes integrales, baguettes, croute –pan de hoja para ensaladas o para untar– o croissant de almendras. Un local en el segundo piso de un edificio, casi que secreto, al que la gente va guiada por el boca a boca. “Este es mi sueño”, dice Sosnitsky.

 

Ella y Sánchez, quien fue su profesor en Argentina, llevan un año largo ofreciendo productos sin aditivos, conservantes ni colorantes a sus cada vez más numerosos ‘amigos’. Solo preparan las cosas que les gustan, muchas de ellas argentinas, como las suculentas medialunas (que cuestan $1.500).

 

El espacio es luminoso y muy acogedor.

 

Carrera 14 No. 86A-12. Segundo piso.

 

Delhorno

Lucas Reyes es una celebridad en el parque Armenia, en el centro de Bogotá. Su panadería, que no tiene ni siquiera aviso, es un éxito no solo entre los habitantes del barrio, sino entre extranjeros y conocedores. Estudió cocina en el Sena, pasó por Criterión, por grandes hoteles y llegó a la panadería después de que algún proveedor de sus galletas, ‘brownies’ y ‘muffins’ le preguntó si hacía pan. Entre sus productos más taquilleros está el fantástico pan de tomates asados, orégano y mozzarella.

 

Calle 28A No. 16-29.

 

Masa

Es una de las panaderías más exitosas del momento. Panes de corteza, integrales, dulces, laminados, croissant de almendras –uno de los productos más apetecidos– o challah llegan dos veces al día al amplio local que Silvana y Mariana Villegas abrieron hace más de dos años en la zona G. Tenían la idea de ofrecer productos sencillos, cien por ciento naturales, de gran calidad y a muy buenos precios. “Crecí con panes blandos y de azúcar, pero quería traer a Bogotá un pan rústico de corteza y lleno de sabor”, dice Silvana, quien estudió panadería y repostería.

 

Calle 70 No. 4-83

 

Brot al parque, en el Chicó

Brot abrió hace casi 15 años, pero hasta hace cinco ‘migró’ a la panadería artesanal. Es un sitio obligado para ir a desayunar y allí la ‘baguette’ de chocolate es la reina. Su última apertura fue en un bus de dos pisos –tipo inglés– en el Museo del Chicó. “Ahora quiero usar más granos producidos en Cundinamarca”, dice Juan Fernando Quintero, su dueño.

 

Krost Bakery

Una pareja de recién graduados de la universidad decidió abrir su propia panadería en Chapinero Alto. Producen panes integrales hechos con harina de centeno y siete cereales diferentes. Allí, todos son bien recibidos, desde los perros hasta los gatos.

 

Calle 61 No. 5 - 30.

 

PAOLA VILLAMARÍN
Editora Redacción Domingo

 

Fuente: eltiempo.com

 

 

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