sábado, 5 de diciembre de 2015

La aceituna de mesa y sus variantes más sorprendentes por Daniel Camiroaga

La aceituna, uno de nuestros productos más representativos con unas propiedades nutritivas excelentes, consigue introducirse en las cocinas de otros países por distintas vías
El olivo es seguramente el árbol más representativo del arco mediterráneo. Desde Asia Menor y Grecia, lugares de procedencia, su plantación se traslada a la península ibérica. Hoy en día, España se constituye como el primer productor mundial, con 2,5 veces mayor superficie y producción que el siguiente país de nuestro entorno, que es Italia. El olivo es un árbol que se aclimata bien a otras regiones. De hecho, encontramos olivares donde crecen y se producen olivas en lugares tan dispares como Australia, Sudáfrica o Argentina.

Foto: Altopress


Su presencia en cualquier rincón del planeta nos permite hablar de un producto eminentemente mediterráneo, de carácter global, con unas propiedades nutritivas cardiosaludables, gracias a su contenido en grasas monoinsaturadas que ayudan a eliminar el colesterol malo. Además, es rico enantioxidantes. También ha contribuido a su implantación el hecho de que la aceituna de mesa es un aperitivo con muchas menos calorías que otros snacks que se consumen por el mundo.


Sin duda, estas propiedades han ayudado a su difusión, y mercados que hace años eran reacios a su incorporación han introducido nuestra aceituna de mesa con ligeras variantes que no hacen sino adaptarla al gusto de cada zona. Tradicionalmente la incorporación de la aceituna en las cocinas de otros países fue ardua y difícil. Comenzó empleándose en las banderillas que se introducían en los cócteles y Martinis; después y gracias a la mucho más influyente cocina italiana, fue usándose en ensaladas y pizzas, hasta que la moda y universalización de nuestras tapas las incorporó a las mesas de los consumidores del mundo entero.

La aceituna de mesa es uno de los grandes productos que exporta el olivar mediterráneo al resto del mundo. Su sabor y la posibilidad de combinarse e incorporarla a una gran cantidad de platos ha facilitado el que ya sea un ingrediente presente en más de 120 países del mundo. Es un secreto a voces el que la aceituna haya logrado persuadir, convencer y afianzar el gusto de personas, culturas, culinarias y costumbres radicalmente diferentes, y ha sido gracias a su versatilidad. Los cuatro sabores básicos que tiene una aceituna, dulce, salado, amargo y ácido, han permitido que su combinación con otros sabores e ingredientes sean casi ilimitados.


La aceituna ha ido adaptándose poco a poco a los sabores locales que predominan en cada zona gastronómica del mundo. Introducir un alimento nuevo es un proceso lento que requiere vencer el rechazo inicial hacia aquellos productos que no se conocen y que no se han probado antes. Las aceitunas de mesa han ganado cuando la gastronomía tan de moda y en alza en todo el mundo ha ido aceptando productos, técnicas y sabores de otras latitudes. De la fusión gastronómica al combinar un producto foráneo con sabores locales ha nacido el éxito que lleva a nuestras aceitunas a estar presentes en medio mundo.

Así, en Méjico, una cocina en la que imperan los sabores picantes, han aprendido a rellenarlas de jalapeños. En Rusia se hace lo propio con gelatina de vodka y en India se pasan por las 'tawa masala'.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...