miércoles, 26 de octubre de 2016

Seis países y cien mil toneladas de avellanas: lo que hay detrás de la Nutella

La Nutella es una crema de cacao famosa en el mundo entero. Pero lo que no sabe la gente es que llegar a nuestro supermercado hace falta implicar al menos seis países y muchas avellanas
Para muchos es deliciosa; para otros, empachosa. Hay quien ama con locura el sabor a avellanas y hay quien lo detesta. En cualquier caso, con apenas cincuenta años de historia, Nutella se ha convertido en una marca de incalculable valor y con una infraestructura monstruosamente grande detrás. Si no lo creemos, solo hay que observar qué hace falta para hacer la crema de cacao: más de cien mil toneladas anuales y productos de hasta seis países distintos. Sin duda alguna, Nutella ha cambiado de una forma muy sutil, la faz de la Tierra.



La historia de una pasta de cacao


Viajemos en el tiempo y el espacio, al norte de la Italia posterior a la Segunda Guerra Mundial. En Alba, un pueblo típico del Piamonte, vivía Pietro Ferrero, el pastelero. En 1946, a Pietro le cuesta muchísimo encontrar el suficiente cacao para hacer chocolate. Los impuestos sobre este producto de lujo son excesivos; y los granos de cacao escasos. Así que coge unas avellanas, muy típicas de la región, y las mezcla al 50% con la pasta de cacao. El primer prototipo de Nutella se llamó Pasta Gianduja y era sólido y no cremoso. Unos años después, la pastelería de Pietro vendía un producto muy parecido al actual, cremoso y sabroso. Pero no fue hasta 1963 que, con intención de hacerle un hueco en el mercado internacional, el hijo de Pietro Ferrero, Michele Ferrero, rebautiza la crema como Nutella Ferrero. El primer tarro de este alimento salió de la fábrica en 1964.

Coche de la pastelería Ferrero. Fuente: Cinco días.


Nutella ha cambiado poco su composición, al menos organolépticamente, desde que apareció en el mercado. Tal y como explican sus creadores, Nutella sólo contiene avellanas, azúcar, cacao, lecitina de soja, leche y aceite palmítico en su receta. Actualmente, Nutella es uno de los productos más valorados a nivel mundial y forma parte de una de las compañías más prestigiosas del globo, con varios productos únicos muy bien posicionados. Como ejemplo, la Nocilla española, del grupo Nutrexpa, nació "imitando" el producto anterior aunque con su propia fórmula y con gran éxito, pero solo a nivel nacional. Como decíamos, tanto éxito tiene una serie de implicaciones mayores de las que pensamos, capaces de reconfigurar el paisaje.

La fiebre de las avellanas


Más de 100.000 toneladas de este fruto son consumidos por una única compañía y un único producto

Antes de los años sesenta del siglo pasado, la producción de avellanas era grande, pero nunca masiva. De pronto, con el crecimiento extraordinario de la marca, la necesidad de avellanas se disparó. El grupo Ferrero, propietario de Nutella, consume una cuarta parte de la producción mundial de avellanas del mundo. Es decir, más de 100.000 toneladas de este fruto son consumidos por una única compañía y un único producto. La producción principal se encuentra en Turquía, junto al Mar Negro, donde llevan más de dos mil años cultivando avellanas. Allí, según explican desde la "Findik Tanitim Grubu" (o grupo turco para la promoción de la avellana), se produce el 75% de todas las avellanas consumidas en el mundo. Estas son cultivadas y recogidas normalmente al estilo tradicional y son un producto de alto valor. Por eso, muchas familias, ante la necesidad creciente generada por una industria como Ferrero, a vuelto la atención a este cultivo. Ahora, más familias han dejado de lado la agricultura de otras especies para producir avellanas. Y el cambio va mucho más allá de Turquía.

De Brasil a Malasia, pasando por Australia


El año pasado, una helada causó la pérdida de una gran cantidad de avellanas en Turquía. Cuantas menos avellanas y más necesidad, mayor es el precio. Así que, de pronto, todo el mundo quiere producir avellanas. Según cuentan varias fuentes, los agricultores están cambiando algunos cultivos frutales por avellanas. Incluso en lugares en los que siempre ha sido imposible cultivar esta especie. Por ejemplo, la Universidad de Rutgers, en Oregón, lleva unos años trabajando para seleccionar las especies más resistentes de avellanos, capaces de crecer donde nunca lo hicieron antes. Y la cosa funciona bastante bien. Si lo consiguen, la producción estadounidense, con el tiempo, podría competir con la turca.


Pero no es la única manera en la que se implican diversos países, todos relacionados por una crema de cacao y avellana. De los siete componentes principales, cinco se producen en lugares diferentes. Desde el azúcar de vainilla (en Francia), hasta el cacao de Nigeria, pasando por las susodichas nueces turcas, el azúcar de Brasil, hasta el palmitato en Malasia. Cada uno de estos lugares proporcionan el grueso de producción de uno de los ingredientes. Luego, cada factoría principal se encarga de crear la Nutella en sí. Existen fábricas productoras en cada continente a excepción de Asia, donde no son muy aficionados al cacao, África y los polos.


Pan naan con nutella. Fuente: Cara | Flickr



Es decir, para poder hacerte con un bote de Nutella, un producto bastante común en el supermercado, hacen falta al menos seis países distintos para producirla. Por ello, la Organización para el Desarrollo y la Cooperación Económica catalogaba en 2013 a la Nutella como ejemplo perfecto de globalización y cooperación global. Y no es para menos. Porque, quién iba a decir que un tarro de crema de cacao podría mover tantos recursos y podría llegar a tantas personas. Y eso teniendo en cuenta de que no es, ni mucho menos, un alimento necesario ni básico. Pero sí un ejemplo perfecto de cómo la sociedad de consumo puede cambiar el mundo.
Fuente: Hipertextual
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