jueves, 18 de mayo de 2017

Para iniciarse en el arte del vino sin morir en el intento

Este es un tema muy interesante, ya que hay mucha gente que se siente como fuera de moda o que no encaja en la sociedad si no toma vino o no sabe beber, y es entonces cuando comienza con lo primero que encuentra, con algunos vinos fuertes con estructuras y texturas que no son aptas para ese incipiente paladar, y como en todo aprendizaje hay que empezar de cero.

Foto: Pasando Revista

Los puntos clave para no detestar el vino desde el primer contacto o el primer sorbo, es conociendo poco a poco algunos tipos de uvas que comiencen a ser amables en la boca, que esas texturas y aterciopeladas acompañen a sus comidas y momentáneamente que se beba con medida; lo recomendable es un vino de tipo dulzón, como uno de esos vinos blancos alemanes, o algún tinto suave, como tempranillo, que tenga algunas características afrutadas. Lo ideal es leer algo sobre los vinos y no caer en lo primero que se topa, para ello hay que saber que los vinos de tipo suave van con comidas suaves, como una regla de oro. El vino es algo accesible a todos, y los conocimientos acerca de tipos de uvas y maridajes, los puede uno adquirir muy rápido; si ha probado un vino y ese sí le ha gustado, es cuestión de no moverle, de conocer más acerca de ese tipo de uva, que lo va a identificar en la botella, por ejemplo merlot; si comienza con ese vino y sigue hasta que el paladar se acostumbre a ese tipo o variedad de uva; al paso del tiempo y una vez entrenado el paladar, ya usted mismo comenzara a explorar otros tipos de uvas, y si en un evento le dan a probar algo desconocido y le gusta, pregunte por la variedad o tipo de uva que es, así puede anexarla a su “biblioteca” de sabores en el paladar.

En una rápida escala de sabores de menor intensidad a mayor cuerpo o textura, puedo citarles algunos vinos de los llamados genéricos, que se encuentran en casi todos los países vinícolas y con esta pequeña guía, ya va a tener un panorama más amplio en cuestiones de sabores; entonces en intensidad de sabores de menor a mayor en los vinos tintos es: pinot noir, merlot, carmenere, tempranillo, syrah, cabernet sauvignon, malbec, cabernet franc. Y para los vinos blancos: sauvignon blanc, riesling, moscato, pinot gris, pinot grigio, gewurztraminer, fume blanc, torrontés y chardonnay.

Si se trata de un comienzo suave, los vinos italianos son ideales, ya que algunas uvas autóctonas son muy suaves y ligeras al paladar, es cuestión de elegir y poder encontrar el punto de equilibro en el paladar para poder sentir las sensaciones que hagan de su evento una mejor calidad. Tengo unas recomendaciones para los “iniciados” al mundo del vino; una botella de espumoso podría ser un lambrusco o un brut nature, y con algo de fresas peras o manzanas rojas, comer la fruta lentamente e ir acompañando con pequeños sorbos de vino, la sensación en boca será un placer; o intenten con un vino dulce tipo sauternes o loupiac, con algo de queso azul o roquefort; esa explosión en boca es irrepetible y a la vez se sorprenderá de como dos elementos total y absolutamente opuestos pueden hacer un festín en el paladar.

Jorge Carlos Palacios Sommelier

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