viernes, 2 de junio de 2017

El amor y la gastronomía

El amor y la gastronomía siempre irán de la mano, qué mejor manera de regalarle a otro ser, una sonrisa que consentirle con un plato o una preparación, que nos lleve a una experiencia sensorial, de esas que nos conectan con la nostalgia bonita, la que nos saca a flor de piel la alegría marcada en el rostro, que hace brillar nuestros ojos, al darnos la perfecta excusa para ser felices, indistintamente de lo que estemos viviendo, en la historia la gastronomía ha conquistado corazones por ende ha conquistado, naciones, imperios y sobre todo al ser amado o en proceso, amar no se limita a una pareja, (para una muestra ciertas culturas y sus múltiples parejas).

Foto referencial


Amar es la emocionalidad más bella y amplia del ser humano y qué mejor forma de demostrarla que con una receta de esas que llevan toda nuestra inspiración, en esa selección de ingredientes pensados o tomados al azar, que se mezclan en nuestros pensamientos y fluyen a través de nuestras manos para engalanar aquellas palabras que a veces no somos capaces de exteriorizar y se comunican con una simplicidad que envuelve el espíritu más pobre y lo eleva a lo más sublime, que llega a tener conexión con el corazón y es donde se originan esas cosquillas en el estómago y en nuestro paladar, la gastronomía le dio formalidad a un arte milenario que comenzó como un proceso de supervivencia y en el desarrollo de su historia se fue puliendo hasta poder llegar a nuestros sentidos con el aroma de una especie, lo sutil de un mousse, lo contundente de un plato horneado, lo romántico de un postre, lo sencillo de una ensalada, el complemento de vida expresado en una salsa o aderezo, lo mágico del chocolate en cualquiera de sus expresiones, del cual hablaremos la semana que viene, el acompañante fiel y a veces no tan fiel en una bebida.

Imagen referencial

La gastronomía es como elegir a los seres que nos acompañan en nuestra vida, unos dejan huella positiva y otros no tanto (los kilitos de más, exceso de belleza como le llamo yo), en nosotros esta darle el correcto balance, degustar cada día de nuestra vida y no comer por comer, es donde pasamos a vivir, esto aplica para todo, solo nosotros tenemos la potestad de decidir si queremos o no tener cargas que nos limitan, es cuando vemos reflejado en el espejo el amor de vida más grande que Dios nos pudo regalar y te ves en él, aprendí en estos años que puedo regalarme en todo momento una sonrisa que me consienta, que me recuerda que al amarme todo llega a mí, que si preparo un plato genial lleno de inspiración o tan simple como un sándwich, puedo regalar amor de ese que se devuelve en sonrisas, que al brillar los ojos me dan aprobación de una experiencia subliminal, si en los pequeños detalles somos agradecidos, las bendiciones fluyen sin reservas, por eso al abrir mis ojos agradezco el milagro de vivir y al comer doy gracias por los alimentos recibidos.

Solo te invito a que ese día sea permanente en nuestras vidas, que se exprese en el desayuno rápido de una ciudad que nos envuelve en un frenesí de situaciones, que no pueden restar energía a nuestra vibra, en esa merienda que nos consiente sin llenarnos de cargas extras, en un almuerzo que nos da una recarga para continuar con esa sonrisa que se repotencia, en otra merienda que nos deja ver el atardecer en un juego de colores tan sencillo que es sublime, con una cena que repara un derroche de amor transmitido en toda nuestra faena y que a veces al no poder dormir se consiente con ese chocolate o galletas que nos recuerdan que mañana volveremos a brillar porque Dios así lo quiso, feliz día del amor y la amistad por siempre, gracias Dios!!!


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