miércoles, 7 de junio de 2017

La hora perfecta para beber alcohol (y lograr que no te engorde)

Estás en plena 'operación bikini' pero las terrazas te llaman. No te preocupes: no es necesario que dejes tus copas y cervezas por completo, pero sí aprender a hacerlo bien

Si estás a dieta y no quieres privarte de tu copita de vino, jarra de cerveza o gin-tonic, has de hacerlo con cabeza. No es necesario que dejes de beber alcohol por completo, pero sí elegir la hora y cantidades oportunas para no tirar piedras sobre tu propio tejado. Te preguntarás ¿realmente hay un momento del día en el que el copazo me engorde menos? Pues hemos de decirte que las investigaciones al respecto son contradictorias.



"El asunto es muy confuso", asegura Alan Burdick, autor de 'Why Time Flies: A Mostly Scientific Investigation'. Uno de los estudios presentes en el libro, realizado en 2001, hizo un experimento con ratas y encontró que estas tuvieron mayor sensibilidad al acohol durante la noche. Este aumento vino determinado por los ritmos circadianos del cuerpo, es decir, los cambios fisiológicos, mentales y de comportamiento que siguen un ciclo de aproximadamente 24 horas y que vienen dictados principalmente por los cambios en la luz del medio que nos rodea.

"Las investigaciones son contradictorias, pero todo apunta a que la absorción del alcohol por el cuerpo está condicionada por los ritmos circadianos"

No obstante, este otro estudio parece sugerir lo contrario: que el cuerpo absorve y procesa el alcohol por igual a cualquier hora del día. Para probarlo, los investigadores hicieron un experimento con un grupo de 40 estudiantes de medicina. La mitad bebieron por la tarde, y los otros veinte por la noche. Luego se les pidió que realizasen una prueba cognitiva. ¿Resultado? Había muy poca diferencia entre los que tomaron copas a una hora y otra del día.

"Hay muchos factores en juego. Desde mi punto de vista, la hora de consumo afecta a la rapidez con que se metaboliza el alcohol, pero en realidad hay mucha investigación al respecto, y lo que estoy pensando es que las bebidas pueden alterar su ritmo circadiano", asegura el Burdick a 'NYMag'.



El doctor Joseph Bass, profesor de la facultad de medicina de la Universidad Northwestern de Feinberg, asegura que las principales investigaciones al respecto apuntan a que los ritmos circadianos están vinculados con el consumo de alcohol. Cuando nos despertamos, cuando tenemos hambre, cuando nos vamos a la cama... todo lo que hacemos está gobernado, de algún modo, por los relojes internos que nos mantienen sincronizados con la rotación de la Tierra. Sin embargo, aún no se ha estudiado la influencia de estos ritmos en el consumo de bebidas espirituosas.

¿A qué hora debo beber?


Lo sentimos (o nos alegramos): los investigadores todavía no saben a qué hora el consumo de alcohol engorda menos, pero todo apunta a que su absorción está condicionada por los ritmos circadianos del cuerpo, por ello, si estamos a dieta, deberíamos consumirlo en las primeras horas del día. Cuanto antes bebamos, antes añadimos calorías a nuestro cuerpo, lo que significa que el metabolismo actuará más rápido y las quemará antes, evitando que se conviertan en grasa.

"Los expertos aseguran que el alcohol aumenta la producción de grasa del hígado, pero no conlleva de forma intrínseca un aumento de peso"

Al respecto, una encuesta elaborada por Forza Supplements, en la que participaron más de 1.000 personas a dieta, llegó a la conclusión de que debemos adelantar todas nuestras comidas, organizando el desayuno entre las 7 y las 7:30 de la mañana, la comida principal en torno a las 12 y las 12:30 de la tarde, y la cena entre las 18 y las 18:30.

Son unos horarios a los que en España no estamos acostumbrados pero, en cualquier caso, todos los estudios apuntan a que cenamos demasiado tarde. Los científicos han relacionado las cenas tardías con la obesidad, y no solo porque al comer más tarde gastemos menos calorías, sino porque ingerimos más. En ningún caso debemos cenar ni beber alcohol menos de tres horas antes e irnos a la cama.

¿Engorda tanto el alcohol?


Ya que no sabemos la hora exacta del día en la que debemos beber para engordar lo menos posible, es hora de pasar al siguiente nivel: hablar de si realmente las bebidas espirituosas engordan tanto como se piensa. El divulgador científico y periodista británico Tony Edwards desmonta las ideas preconcebidas en su libro 'The Good News About Booze': "No hay evidencia científica que soporte la idea de que el alcohol engorda. Sé que es algo que resulta contrario a nuestra intuición, porque nos han dicho que el alcohol tiene un montón de calorías. Pero es un hecho que el alcohol no engorda".



La misma línea sigue el científico Gary Taubes, quien explica en su libro 'Cómo engordamos y qué hacer al respecto' (RBA) que aunque aumenta la producción de grasa del hígado, no conlleva de forma intrínseca un aumento de peso, ya que "almacenar estas calorías como grasa o de quemarlas depende de si comemos o bebemos hidratos de carbono con el alcohol".

Es decir, el aperitivo es el que, mezclado con las copas, hace que engordemos. Por eso mismo, además, la mayoría de nutricionistas desaconsejan el consumo de cerveza en planes de adelgazamiento, pues se trata de una bebida que combina alcohol con hidratos de carbono: un tercio de las calorías de una cerveza común proceden de la malta, un carbohidrato refinado que engorda por si solo, y aún más cuando actúa junto al alcohol.

M. PALMERO
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