viernes, 16 de junio de 2017

Zoodles: verduras que parecen pasta

Parece que le vayas a hincar el diente a unos espaguetis, pero le estás dando a tu organismo una buena ración de verduras. ¿Cómo es posible?

La fijación de madres y abuelas durante décadas ha sido encontrar la forma perfecta de esconder las verduras e incluso las frutas con otros sabores para que los pequeños las tomaran sin rechistar. Por alguna curiosa razón los tigretones del pasado o los muffins del presente suelen ser más tentadores para los más pequeños que las zanahorias.

Deliciosa pasta... ¿o no?

Muchas han sido las estrategias que la sabiduría popular ha elaborado en esta guerra sucia por engañar con un loable propósito. Aquí el fin justifica los medios. Pero todos los esfuerzos se dedicaron a encubrir el sabor y minimizar la apariencia. Sin embargo, ha llegado la revolución: es posible conseguir que las verduras parezcan un plato de pasta. Y el arma que ha decantado la contienda es el espiralizador. Si tienes Instagram y te interesan los temas de gastronomía, habrás visto mil suculentos platos que puedes cocinar fácilmente en tu casa.

Te presentamos al espiralizador que espiraliza


Sí, tiene un nombre de trabalenguas, pero es letal como pocos a la hora de enmascarar saludables platos y hacerlos mucho más divertidos. Básicamente, se trata de un artilugio de cocina bastante sencillo, que funciona como el sacapuntas de toda la vida, pero a lo grande. Lo inventaron los japoneses, lo abanderaron los estadounidenses y con esos padrinos se ha plantado en nuestra cocina. El espiralizador ralla tanto verduras como frutas para darles una apariencia similar a la de un plato de espaguetis de toda la vida. Al resultado se le llama zoodles y está para chuparse los dedos. Y lo mejor de todo: no se trata de un sofisticadísimo robot de cocina que requiera horas de estudio y una inversión considerable –cuesta entre 20 y 40 euros, aproximadamente-. Es un aparato muy fácil de utilizar, que además se limpia fácilmente o se puede poner en el lavaplatos.

Espiralizador

Del calabacín a la zanahoria


La palabra 'zoodles' proviene del inglés, de 'zucchini noodles', que significa fideos de calabacín, que son los que inauguraron esta tendencia. Básicamente, casi cualquier fruta o verdura es susceptible de ser espiralizada. Sin embargo, en la práctica, los alimentos que más se emplean para este tipo de platos son, además de los consabidos calabacines, pepinos, remolachas, pimientos y zanahorias. En cuanto a las frutas, suelen pasar por el espiralizador para decorar saludables ensaladas y las preferidas son la manzana y la pera. Pero, a partir de ahí, cada uno puede ponerle imaginación y sacarle el partido que quiera a este invento.
Zanahorias, pimientos...

Manos a la obra


Puedes optar por tomarlos crudos, con lo cual tendrán una textura más crujiente. Para ello deberás lavarlos y pelarlos antes de pasarlos por la espiralizadora. Depende de la forma que tenga el alimento, tal vez deberás cortarlo para que encaje en la máquina. También puedes cocerlos unos pocos minutos –entre uno o dos, no más–, para que estos suculentos impostores se parezcan más a la pasta que pretenden sustituir. Y lo mejor de todo es que puedes añadir las salsas típicas de los platos de pasta. Combinan a la perfección con un pesto o con una boloñesa e, incluso, le puedes añadir guacamole y si te pones a innovar, hasta curry. Además, el ahorro calórico que consigues al cambiar la pasta por verdura te permite ponerle una buena salsa sin tener mala conciencia.

También puedes emplear la espiralizadora para otros platos que no sean esta falsa pasta de verduras. Los acompañamientos o, incluso, los woks quedan mucho mejor cuando la verdura está veteada. También, por supuesto, puedes hacerlo a mano, con un cuchillo, dependiendo de tus habilidades.

CLAUDIA DEL ÁGUILA
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