martes, 27 de febrero de 2018

Qué dice de ti tu manera de tomar el #CAFE

En la Jungla. El café es una de las bebidas más populares. Sencillo en apariencia, pero con una cantidad enorme de preparaciones. ¿Cómo lo tomas tú? Te descubrimos tu personalidad en función de cómo pides un café.

Entras a una cafetería y ese aroma a café recién hecho te envuelve los sentidos despertando las ganas de paladear una taza. O un vaso, que cada cual tiene sus manías, algo que se acentúa a la hora de pedir el café. ¿Cómo es posible que existan tantas maneras distintas de disfrutar con el producto de hacer pasar agua caliente por los granos tostados y molidos de una planta? O agua fría, que también existe la preparación en frío del café o "cold brew". Manías, el café está plagado de manías.

Stefano Spicca iStock

Cada vez que entro a una cafetería, aparte de deleitarme con los bollos y pastas dulces que devoro con los ojos, suelo fijarme en las maneras diferentes con las que se pide un café. Por lo general existen dos que dominan al resto: el café con leche y el café cortado; que, dependiendo de la zona de España donde te encuentres, se servirán de una manera o de otra, con un tamaño y cantidad de café casi aleatorios. Quizá alguien pida un café solo, pero esto ya sería un caso más aislado. Luego existe una variedad tal de combinaciones que no sé cómo no se vuelven locos los baristas.

Hablemos de formas de pedir el café y, especialmente, de cómo son las personas que suelen pedir estas variedades. Siempre desde el lado del humor y sin la pretensión de convertir este artículo en un psicoanálisis. ¿Qué pides tú en la cafetería? Tu bebida caliente puede definirte.

Café solo y sin azúcar

kimrawicz iStock

No te acobardas ante nada y prefieres ir con la verdad por delante: eres más duro que las paredes de tu estómago. Para ti la vida ya tiene suficiente sabor, no necesitas añadirle nada más. Bueno, de vez en cuando un chorrito de algún destilado, esa es la única licencia que te permites.

Carajillo


Bebida patria donde las haya y combustible mañanero de los currantes de toda la vida. Eres como los de antaño, chapado a la antigua. Prefieres la conversación en tu bar habitual a pedir el WiFi en una cafetería "cool" para conectarte a las redes sociales. De hecho, la mejor red social es la barra del bar, allí has pasado algunos de los momentos más felices de tu vida. 

Latte con caramelo, nata y otras mierdas

happy_lark iStock

Está de moda en los Starbucks y similares, de esta manera podría definirte: como alguien que se deja guiar por lo que hace el resto. Además, tampoco te gusta demasiado el café, de ahí que le eches todos los aderezos que se encuentren por la barra. Eres dulce, mucho, pero no te confíes: aunque hayas prescindido de acompañar el café con un bollo de crema, ese vaso de brebaje azucarado te aporta más calorías que dos cruasanes.

Café manchado, descafeinado de máquina, con sacarina y leche de soja


Elitista, concienciado con el medio ambiente, seguramente vegetariano (o con la intención de serlo) y sin ninguna vergüenza: pedirle al barista un café tan complejo es todo un ejercicio de narcisismo. Sueles ser fiel ya que acostumbras a acudir al único local donde te sirven el café tal y como quieres. Actúas igual en las relaciones amorosas y con las amistades.

Café con leche condensada


O biberón, algo que denota gran parte del carácter: quienes lo piden suelen ser personas que mantienen viva la inocencia de su lado más infantil. También son personas dulces, adorables y con cierta tendencia al coma diabético. No les importa lo que otros piensen de sus gustos y van contracorriente: cuando todos se quitan del azúcar, van ellos y se toman la que sobra a los demás. Durante los segundos que dura cada sorbo de almíbar cafeinizado son felices. 

Café con hielo en invierno


happy_lark iStock

Frío como el hielo de tu café. Algo insensible, acostumbrado a ir contra los demás y sin que te afecte lo que opinen de ti. Pero cuidado, ese carácter glacial esconde una personalidad amable y algo frágil. Quédate con la persona que un día desee calentar tu corazón, porque será la única que estará cerca cuando sufras las anginas.

Estos son algunos de los cafés más raros, pero habituales, que se suelen pedir en la cafetería. Los más típicos son el café con leche y el cortado, pero no denotan grandes rasgos de la personalidad aparte de una cierta simpleza: lo mejor es no complicarse la vida y pedir algo común. Eso sí, también podríamos establecer ciertas diferencias por el recipiente donde toman su café.

Vaso


Poco importa que los más elitistas del café aborrezcan esta manera de tomarlo: quienes piden expresamente un vaso les resbalan todas las críticas. Son personas prácticas, sencillas, que no tienden a complicarse con rituales que enriquecen lo cotidiano. También son algo insensibles: son capaces de rodear el vaso con los dedos incluso aunque el café esté hirviendo.

Taza de café


Lo normal, lo habitual, lo corriente. Huyes de las complicaciones y te dejas aconsejar por quien sabe: el café debe servirse en taza. Disfrutas con la espuma del café y le haces fotos al dibujo que el barista prepara con la crema. También acusas de cierto despiste: acostumbras a quemarte con el primer sorbo. Una metáfora de tu vida.

Taza grande o "mug"


Es difícil satisfacerte, todo tiene que ser grande. También el café, tanto da que sea solo como con leche que manchado: la típica taza grande o mug es de tus preferidas. No en todas las cafeterías la tienen, pero si la hay esa es tu decisión: la taza más grande que haya. Del mismo tamaño que tu corazón. Y con mucho azúcar, también en el café.

Iván Linares

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...