jueves, 8 de marzo de 2018

Es el vino más caro del mundo, y es español

Se trata de una edición especial de AurumRed a la que pocos podrán acceder, es manchego y cuesta tanto porque "el propio mercado así lo ha decidido"

¿Cuánto estarías dispuesto a pagar por una botella de vino? No por uno cualquiera, por uno bueno. ¿10, 15, 20 euros? ¿Crees que merece la pena gastarse 340.000? Este es el valor al que saldrá al mercado la edición limitada de AurumRed, elaborado en Las Pedroñeras (Cuenca, Castilla-La Mancha).

AurumRed. (El Confidencial)

Es el vino más caro del mundo y se fabrica en nuestro país. Su edición oro se ha disparado desde los 17.000 a los 25.000 euros. La edición especial, que saldrá a la venta en las próximas semanas, une arte y vino en una serie que reúne a doce de los mejores artista contemporáneos del mundo. Esta es solo la primera pieza y es una obra del artista español Alberto Rodríguez Serrano, una joven promesa de la pintura porque junto con el pintor de la Capilla Sixtina, es el único que ha expuesto en la Accademia di Belle Arti di Firenze. El producto de esta unión es un carísimo ejemplar que contendrá 16 litros de su edición oro.



El bodeguero Hilario García es el culpable de la elaboración de este manjar. El hecho de que solo cuente con unas 3.500 cepas provoca que la demanda de mercados emergentes, como el chino, eleven su coste cada año. Quienes han probado los caldos de la bodega de este municipio de menos de 7.000 habitantes aseguran que el vino no se avinagra una vez abierto, sino que mejora su sabor según pasan los meses y los años.

"García no deja que nadie más tenga contacto con sus vides. Cree que la intervención cualquier persona ajena afectaría a la calidad"

No es un vino cualquiera


Hay que remontarse a 1950, cuando los abuelos de Hilario elaboraban vino en unos envases llamados arrobas, en los que cabían 16 litros, para conocer de dónde ha surgido su ansiado elixir que entonces apenas exportaba. En 1990 se modernizó la bodega mientras se mantenía la tradición a la hora de producir (incorporando el roble francés para la fermentación y reposo).

El tempranillo de Las Pedroñeras tiene una particularidad: sus matices cambian dependiendo de la dirección que tome el giro del vaso antes de beber. Su creador recomienda en una entrevista a 'ABC' que "la copa se vuelque en el sentido de las agujas del reloj, en cuyo aroma se perciben pan de higos, brevas y algunas notas especiadas". Su sabor es más alcohólico, más maduro, ancho y menos largo.

Según García, "es caro porque el propio mercado así lo ha decidido, hay gente dispuesta a pagarlo porque les aporta sensaciones que no encuentran en ningún otro producto del mundo", explica.
El secreto está en el esfuerzo

La carga del trabajo está en la planta y, para preservar la calidad del producto, García asegura que no deja que nadie más tenga contactos con sus vides. Cree que la intervención cualquier persona ajena afectaría a la calidad y dejaría de ser algo extraordinario. Además, aplica sus conocimientos de medicina a las viñas con el fin de tener el producto perfecto que no se parezca a nada.

"La copa debe volcarse en el sentido de las agujas del reloj, en cuyo aroma se perciben pan de higos y brevas"

Como se asegura en la entrevista, su teoría para elaborar el vino se basa en los estudios de un japonés llamado Masaru Hemoto, que fotografió los cristales de hielo de dos mitades congeladas del mismo tipo de líquido en diferentes recipientes. Antes de congelarse a una de las mitades le dio una información negativa, mientras que a la otra le dio información positiva. Observadas a través de un microscopio, en la parte a la que se le había transmitido información mala, los cristales se mostraban amorfos. En la otra mitad, sin embargo, eran de proporciones perfectas.

A. LÓPEZ

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