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miércoles, 20 de junio de 2018

¿Por qué los brownies son irresistibles? Neurocientíficos responden

Una investigación de la U. de Yale demostró que ante alimentos ricos en carbohidratos y grasas el cerebro libera más dopamina (sustancia asociada al placer) que en otras situaciones.

Para muchos de nosotros las donas, los pasteles o los brownies son irresistibles, y un estudio acaba de descubrir por qué. El análisis publicado en Cell Metabolism que revisa cómo nuestros cerebros responden a la comida halló que los gustos altos en calorías y grasas disparan una actividad cerebral muy cargada, específicamente en nuestro centro de recompensa cerebral.

Pixabay


El equipo de Dana Small, de la Universidad de Yale, EEUU, y sus colegas escanearon la actividad cerebral de voluntarios hambrientos mientras a estos se les mostraba imágenes de comida alta en carbohidratos como caramelos, altos en grasas, como queso, o altos en ambos aspectos, como las donas. Luego del escaneo, a los voluntarios se les pidió ofrecer dinero en una subasta competitiva por la comida que ellos querían para un refrigerio.

domingo, 10 de diciembre de 2017

¿Por qué siempre tenemos hueco para el postre?

Diversos expertos han señalado la importancia la percepción gastronómica, en el marco del III Congreso de Gastronomía y Salud.

´La percepción de los alimentos: gusto y cerebro` ha sido el argumento de debate de una mesa redonda del III Congreso de Gastronomía y Salud en la que han participado la directora del departamento de Transferencia IMIDRA, Cristina de Lorenzo; el doctor Javier Cudeiro y la investigadora Betina Piqueras.

Congreso de Gastronomía


Javier Cudeiro ha asegurado en su intervención que “la percepción gastronómica es la auténtica cocina del cerebro”. En este sentido, ha señalado que “las neuronas son las responsables de que todas las percepciones ocurran. La realidad, por lo tanto, no existe, sino que es el cerebro el que hace su composición propia”. Por lo tanto, ha concluido, “en la percepción gastronómica nos influye todo lo que está alrededor y no solo el gusto o el olfato”.

lunes, 22 de mayo de 2017

El efecto chisporroteo: el placer de oír un bistec friéndose o cómo tiran una cerveza

Un libro explica, además de muchas otras cosas sobre la comida, cómo condiciona a los sabores de los alimentos los ruidos que estamos oyendo mientras los ingerimos

Las alemanas Melanie Muhl, periodista, y Diana Von Kopp, psicóloga, han escrito a dos manos un libro sobre el mundo de la comida y nuestra relación con ella. 'La alimentación es la cuestión. 42 claves para comer de manera inteligente' (Editorial Planeta, 2017). A lo largo de sus amenos capítulos repasan desde las visitas al supermercado hasta los platos artísticos. Pasando por la relación entre los sonidos y el sabor de lo que comemos.

Chocolate casero. (iStock)

“Cuando nos interesamos por una recomendación en un restaurante, normalmente nos hablan del plato del día y, si este lleva carne, nos dirán unas palabras para alabar la calidad de esta y nos harán una descripción anatómica de su procedencia: lomo alto, morro, paletilla, filete o tapa. Pero ¿a quién se le hace la boca agua con este descripción? Si fuera por Elmer Wheeler, un famoso gurú del ‘marketing del Nueva York de los años treinta del siglo XX, se podría prescindir tranquilamente de declaraciones interminables y apelar directamente al apetito de los clientes. 
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