El mindful eating trata de conectar las emociones con el momento de la comida. No se trata de una dieta para adelgazar, sino de una técnica para alimentarnos mejor y disfrutar haciéndolo sin culpas ni excesos.
Ala hora de seguir una dieta sana no solo importa lo que se pone en el plato, sino también la manera en que se lleva a la boca. Eso es lo que defiende el mindful eating, una tendencia también conocida como alimentación consciente que pone atención en las emociones, las sensaciones, los pensamientos o las conductas que tienen lugar antes, durante y después del acto de comer.
En muchas ocasiones, debido al estrés o a las prisas, comemos de manera automática o mientras realizamos otras tareas. A la larga, esto puede tener consecuencias a nivel físico y psicológico. Para evitarlas, resulta conveniente aplicar esta tendencia.
¿Qué es el mindful eating?
Como su nombre indica, esta tendencia tiene su origen en el mindfulness o conciencia plena, una técnica de meditación que consiste en observar la realidad del momento presente, sin intención de juzgar y con plena apertura y aceptación. "En el mindful eating se trata de poner nuestra atención en el acto de comer", explica Mery Viñas, coach y formadora de desarrollo personal en el canal de YouTube de Alimmenta, nutricionistas online y en Barcelona.
El objetivo del mindful eating es abrir nuestra mente y apagar el piloto automático para ser más conscientes de lo que comemos, de cómo lo comemos y, sobre todo, de cómo nos hace sentir. "El mindful eating puede ayudarnos a calmar nuestras emociones, a parar pensamientos limitantes y a disfrutar más de lo que el cuerpo nos pide", añade Mery Viñas.
La alimentación consciente para disfrutar de la comida sin culpas ni excesos
El mindful eating no es una dieta para adelgazar, sino una técnica para comer mejor. En este sentido, defiende que no hay que juzgarse por lo que se ingiere y que no existen alimentos buenos o malos. Se trata de encontrar un equilibrio y disfrutar de la comida sin culpas ni excesos. "Cuidarte no tiene nada que ver con compensar la culpa restringiendo comida, eliminando tipos de alimentos o haciendo ayuno", cuenta la psicóloga y dietista Mireia Hurtado, experta en alimentación consciente.
Beneficios del mindful eating
Al practicar el mindful eating aprendemos a reconectarnos con las señales internas de hambre, plenitud, saciedad y satisfacción del cuerpo y decidir en base a ellas cuándo empezar y cuándo parar de comer. Resulta más importante, tanto a nivel nutricional como de placer, que hacerlo atendiendo a señales externas como los horarios o el tamaño del plato. Con el hábito, Mireia Hurtado cuenta que podremos obtener los siguientes beneficios:
- Mayor satisfacción después de comer: te alimentarás de una manera más lenta y solo cuando tengas hambre y hasta que te sientas saciada, dando tiempo a que lleguen las señales de plenitud al cerebro.
- Más placer al comer: alimentarnos demasiado rápido nos impide darnos cuenta del sabor, la textura, la apariencia o el olor de los alimentos. Cuando comemos más conscientemente, cada bocado se convierte en una experiencia única que nos nutre física y emocionalmente.
- Mejores digestiones: masticarás más los alimentos, por lo que tu estómago trabajará menos y podrás aprovechar todos los nutrientes.
- Bienestar emocional: te sentirás mejor y disfrutarás de todos los alimentos sin culpabilidad.
Cómo poner en práctica la alimentación consciente
Si quieres empezar a ser consciente de lo que comes y de cómo lo comes, los expertos de la plataforma sobre meditación Intimind ofrecen una serie de consejos para poner en práctica el mindful eating. Toma nota:
- Sé amable contigo misma: decide la cantidad y el tipo de alimento antes de empezar a comer. Si empiezas a criticarte mientras lo haces, date cuenta y contrarresta esos pensamientos negativos. Debes ser consciente que estas tratando de alimentarte mejor y agradecerte el esfuerzo.
- Usa todos los sentidos: comer no es solo una cuestión de las papilas gustativas. Los alimentos tienen colores, texturas, formas... Por ello, hay que implicar también a la vista, al olfato, al tacto e incluso al oído.
- Deja que los cubiertos reposen: lleva el tenedor o la cuchara a la boca conscientemente y, después, suéltalo en el plato. Haz una pausa mientras degustas la comida antes de continuar.
- Disfruta de la comida: aprovecha ese momento para descansar. Aléjate por unos minutos de las pantallas y de las prisas por quitarte las tareas que tengas pendientes.
- Vuelve cuando te distraigas: al igual que con el mindfulness, de vez en cuando te desviarás, pero no importa. Utiliza el sabor y la apariencia de la comida como ancla en el presente para regresar y hazlo las veces que sean necesarias sin sentirte culpable.
- Escucha al estómago: se necesita tiempo para saber que el cuerpo se ha quedado lleno y satisfecho, por lo que debes estar atenta a sus señales para finalizar la comida.
Fuente: El Mundo
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