La caña de barril (‘draught beer’ en ingles, ‘birra alla espina’ en italiano, ‘biere a la pression’ en francés, o schop en Brasil y otros países americanos, aunque sólo son aproximaciones al genuino producto hispánico) no es propiamente una cerveza, sino el arte de tirarla, según definen los veteranos consumidores. Porque la caña de cerveza no se sirve, se tira. Buen producto a la temperatura exacta, culminada con dos centímetros de cremosa y compacta espuma. Sin fisuras ni pompas. Refrigerada de modo constante mediante serpentín o artilugio similar y tirada al estilo tradicional y en los vasos o copas adecuados, que no deben usarse para otros líquidos con el fin de no provocar distorsiones en los vidrios, que son tan susceptibles como puede serlo una suegra. La firma infalsificable de la mejor caña es la marca escalonada que la espuma deja en el interior del vaso a cada trago.
Nuestra lista se basa en nuestro paladar y nuestra amplia experiencia tabernaria, y es seguro que será discutida por cada aficionado. Pero creemos que la caña de cerveza de los diez establecimientos que hemos elegido no le dejarán indiferente.

