El Gourmet Urbano: Juan Felipe Quintero (@JuanFelipe72): Si el vino está bueno, con los ojos lo sabrá

jueves, 8 de diciembre de 2011

Juan Felipe Quintero (@JuanFelipe72): Si el vino está bueno, con los ojos lo sabrá

Vamos a tomar vino, nos dicen. Nos animamos, ocurren el descorche y el servicio, pero lo que vemos a continuación es que los amigos de mesa gastan segundos valiosos, incluso minutos, observando la copa: la revisan por encima, luego la inclinan, la alzan, la bajan, la giran, la vuelven a subir… Mejor dicho, el camino hacia la boca es eterno, además incluye otra estación en la nariz.
 
¿No era beber lo que querían? ¿para qué la ceremonia? En realidad, lo que estos amigos de mesa están haciendo es poner a prueba el vino en uno de sus puntos clave: cómo se ve. Entonces le buscan color, brillo y tonalidades. Otro propósito es confirmar su calidad. Por una parte, para descartar señales de mala elaboración o de descorche deficiente, porque nadie quiere beberse un vino que tenga cuerpos extraños flotando, y por otra, para identificar si el contenido es simplón o intenso. Desde la vista podremos prever lo que ocurrirá en la boca.

Observando también identificamos la cepa: si un vino se ve granate oscuro, seguro es un Cabernet Sauvignon, y si es claro puede tratarse de un Pinot Noir. Podemos conocer antecedentes: si es un blanco y se ve de tonos oscuros, seguro a la cosecha la precedió un año cálido. Podemos definir su edad: si su color va por el naranjado es sinónimo de edad avanzada, contrario al violáceo de los jóvenes. Hasta la mirada le busca piernas al vino ¡Sí, piernas! o también lágrimas, que representan, más que nivel de calidad, personalidad: rico en alcohol o su contrario.
 
Los grandes conocedores, de tanto observar, son capaces de trazar la trayectoria del contenido de una botella; no obstante, no debería ser tarea exclusiva de los que más saben. Con el vino y también con un jugo, una sopa o una rica paella es mejor observar qué nos llevaremos a la boca, por seguridad y sobre todo por placer, porque las buenas bebidas y la buena mesa activan todos los sentidos.
 
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Luis Fernando Valencia, de la empresa Dislicores, señala las piernas del vino. 

  • Tome la copa por el tallo, sosténgala sobre una superficie blanca, como un mantel o una servilleta, y haga estas pruebas: – Identifique color (blanco, rosado o tinto) tonalidad, intensidad (¿es pálido o profundo?) y limpidez (no sea que floten polvos, trozos de corcho o residuos de planta).
  • Mire la copa por encima y observe el disco. Descubra si es brillante o apagado.
  • Revise el borde: en tintos jóvenes es azulado; en vinos mayores, terracota. Compare con la fecha de cosecha, en la etiqueta, y si no hay coincidencia tiene fallas de calidad.
  • Busque las piernas: gotas transparentes que bajan por las paredes de la copa.
 
Juan Felipe Quintero
Periodista de Vinos
La Cava de Quintero

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