Frente a la fiebre de la comida rápida, una pausa para disfrutar de la gastronomía. Con esa filosofía nació en Italia hace casi treinta años Slow Food, que sigue defendiendo a los productores locales pese a quienes lo ven como un movimiento esnob.
Frente a la fiebre de la comida rápida, una pausa para disfrutar de la gastronomía. Con esa filosofía nació en Italia hace casi treinta años Slow Food, que sigue defendiendo a los productores locales pese a quienes lo ven como un movimiento esnob.
El presidente de la asociación italiana, Nino Pascale, dice solo aceptar ese calificativo en un caso: "Si significa preocuparse por los derechos de quienes trabajan, por la protección del ambiente, por las generaciones que deberán habitar el planeta después de nosotros y por una calidad alimentaria para todos, entonces lo somos (esnob)".
De lo contrario, opina en una entrevista a Efe, lo que se pretende es "dejar fuera del mercado a un mundo enorme".