La carne picada moldeada en forma de bolitas era plato de clases sociales altas y no recurso de los menos pudientes.
El refinamiento de la carne picada moldeada en forma de bolitas era plato de clases sociales altas y no recurso económico de los menos pudientes para aprovechar o alargar carnes de inferior categoría, en que han parado las albóndigas. Sin embargo una esmerada confección y buena materia prima pueden hacer de ellas un magnífico recurso gastronómico.
Ración de albóndigas en un concurso de tapas de la provincia de Huesca. HERALDO
Vieja fórmula
Sin duda, haciéndose parcialmente eco de recetas anteriores, Marco Gavio Apicio ya recoge en la imperial Roma algunas recetas de albóndigas. Cita las que se hacen con carnes de vacuno, pollo, pavo real, conejo y cerdo. La masa está hecha de carne finamente picada, mezclada con miga de pan leudo humedecido y diversas especias; el procedimiento de elaboración más habitual es hervirlas en agua salada y ocasionalmente especiada, hasta que están tiernas y tienden a flotar, más o menos como es frecuente en Centroeuropa en la actualidad. Recoge también una fórmula de idéntica elaboración pero que añade el refinamiento del embutido de las albóndigas en tripa de cerdo, dejándolas holgadas, para luego asar el conjunto. Como se ve, más de 20 siglos de tradición y además de alta cocina, avalan la tradición de nuestras protagonistas.