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| De izquierda a derecha: Marc Roca, Joan Roca, Martí Roca y Josep Roca, en El Celler de Can Roca, en Girona.MASSIMILIANO MINOCRI |
Han decidido seguir el camino de sus progenitores: saben que no lo tienen fácil en un oficio que exige dedicación y donde deben ganarse su lugar en los fogones, al margen del apellido que llevan
Ha pasado los domingos de su infancia corriendo por la cocina. No era una cocina cualquiera, era la del Celler de Can Roca (Girona). Con este antecedente, donde todo giraba en torno al que fue en dos ocasiones mejor restaurante del mundo, Marc Roca, hijo de Joan Roca, sintió cierta presión, desde temprana edad por parte de su entorno, para seguir por este camino. “Pero nunca de mi padre”, aclara.