En los últimos años, primero en EE.UU. y ahora en España, hemos visto cómo ha crecido el uso de la lata para distribuir cerveza artesana. Analizamos las causas de este fenómeno y sus ventajas.
Aunque todos nos hayamos tomado unas cuantas latas de cerveza en nuestra vida, este tipo de contenedor siempre ha estado históricamente relacionado con la cerveza barata o de baja calidad. No tenemos problema en ir al supermercado de turno a comprar cervezas enlatadas industriales o incluso de marca blanca (por muy sibaritas de la birra que seamos, alguna Steinburg o Adlerbrau cae de vez en cuando), pero si nos sirven una cerveza de lata en el bar de la esquina, miramos con cierto recelo al camarero. ¿Dónde está nuestro quinto o tercio de cristal de toda la vida?
Stone Brewing Berlin
Y ese mismo concepto también se ha aplicado a las cervezas artesanas. Botella de vidrio igual a bueno, lata de aluminio, malo. Hasta hace muy pocos años, por lo menos en nuestro país, era prácticamente imposible pensar en disfrutar de una craft beer de calidad comercializada en este tipo de formato. Pero poco a poco esa idea va cambiando y el estigma que persigue a las cervezas enlatadas está gradualmente desapareciendo.













