El Gourmet Urbano: Notables proyectos de altura por Harriet Nahrwold

viernes, 5 de octubre de 2012

Notables proyectos de altura por Harriet Nahrwold

No se necesita ser una persona esotérica ni crédula para percibir las especiales energías que se manifiestan en los valles cordilleranos del norte de Chile. Cualquiera que llegue hasta Alcohuaz, al fondo del valle del Elqui, podrá sentir la fuerza telúrica de una naturaleza poderosa que, en su semiaridez, esconde una vida sorprendente. Como la de algunos de los viñedos más extremos de nuestro país en relación a la altura en que están plantados.
 

 
Había estado antes en el valle del Elqui, pero nunca en invierno. Y a pesar de que a los viñedos y parronales de la zona les faltaba el verde de sus hojas veraniegas, el paisaje en tonos sepia derrochaba un encanto aún más especial.



Tanta maravilla se completó cuando llegamos a la acogedora y amplia casa de la familia de don Álvaro Flaño, un especial remanso de paz ubicado en un pliegue perdido al final de la cordillera. Porque ser recibidos en ese entorno potente, a unos 2.000 metros de altitud, con una reconfortante taza de chocolate caliente y unos churros recién preparados, verdaderamente no tenía precio.



Llegamos hasta allá para conocer de cerca el proyecto enológico que tiene más que entusiasmado a Marcelo Retamal por estos días: hacer un vino único, con total sentido de origen, en uno de los terroirs vitícolas más extremos de Chile. Y para ello ya cuentan con el viñedo Los Pingos: 16 hectáreas de parras plantadas sobre terrazas cordilleranas con diferentes exposiciones y tipos de suelo, con algunos paños que trepan por sobre los 2.200 metros de altura. Y con una bodega aún en construcción que ya les ha permitido a estos visionarios viñateros obtener el año pasado unos dos mil litros de vino a partir de pisoneo a pie descalzo en lagares abiertos. El viñedo está compuesto por cuarteles encajonados entre cerros, con variables horas de sol directo, en los que hay principalmente cepas mediterráneas: syrah, garnacha y carignan. Pero Retamal también quiere probar con algo de carmenère y malbec allí.
 

 
Los Pingos está en una parte elevada de la propiedad de don Álvaro Flaño, que consiste en unas 300 hectáreas de impresionantes cerros y quebradas, muchas de las cuales ya están destinadas a la producción de uva de mesa y de vino para elaborar pisco. Además, de un sector de este campo proviene la uva del conocido syrah Alto Los Toros, que Marcelo Retamal vinifica para la línea Single Vineyard de Viña De Martino, el vino que seguramente le permitió a este enólogo descubrir el valle y caer rendido ante sus encantos.
 

 
Para llegar hasta Los Pingos viajamos por una estrecha senda, entre precipicios y paredes rocosas, en una camioneta 4×4 conducida con pericia por Juan Luis Huerta, administrador del campo. Ya a la distancia el trabajo de establecer el viñedo se adivina titánico. No sólo la construcción de las huellas de acceso, sino también la muy notable instalación de riego han sido toda una aventura. Ni qué decir de la plantación de parras entre piedras y rocas cordilleranas, que además deben ser protegidas férreamente de los roedores, ávidos de estas nuevas especies.
 


También resulta fascinante conocer de cerca el empleo, en algunos cuarteles, de un antiguo sistema de conducción, conocido aquí como parrón elquino. Retamal explica que en esta modalidad los dos brazos (o cordones) de la espaldera se mantienen iguales, pero los brotes se amarran sobre alambres dispuestos de manera oblicua (en vez de hacia arriba), a fin de que los racimos se desarrollen y cuelguen naturalmente sombreados por sus hojas, lo que permite aminorar los excesos de radiación que hay en esos valles cordilleranos de cielos diáfanos.



Este proyecto tiene mucha fuerza. Si bien todavía en una etapa de desarrollo y buscando crecer de manera orgánica, ya resulta fascinante. Fiel a su orientación enológica actual, Retamal empleará para elaborar los componentes de este vino único solo estanques tipo huevos de cemento y grandes fudres de madera.

En lo personal, me gustaría ver concretada la idea de los socios de este emprendimiento de desarrollar allí un polo turístico que no solo permita apreciar el vino en el mismo ámbito en que fue creado, sino además disfrutar de toda la magia y fuerza del lugar.
 

 
Al terminar, unas palabras de agradecimiento a Hacienda Miraflores, que facilitó nuestros recorridos por el valle recibiéndonos por una noche en sus exquisitas cabañas, ubicadas a unos tres kilómetros del camino que va de Pisco Elqui a Alcohuaz (contacto: Francisca Peralta 09-7742 9690).
 
Fuente: apuntesdesobremesa.cl
 
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