martes, 14 de febrero de 2017

El compañero más fiel

No podemos vivir sin él, hasta el punto de que para muchos es imprescindible tenerlo cerca durante muchas horas al día. Su presencia, su aroma, sus virtudes, le han convertido en el primer pensamiento de millones de personas a diario. Leticia Garrido, miembro del Colegio Oficial de Dietistas y Nutricionistas de Castilla y León, te descubre algunos aspectos que quizá desconoces de él


El café, es la bebida más consumida después del agua. Lo primero que hacemos nada mas despertar es prepararnos un buen desayuno equilibrado, en el cual encontramos una rebanada de pan tostado con un poco de tomate triturado y un chorrito de aceite de oliva, acompañado de una pieza de fruta, y como no, una buena taza de café con leche. Nos da igual que sea café tostado y molido, café soluble o en cápsulas, el gusto de tomar una buena taza de café no entiende de formas de presentación.


Dentro de las variedades de café nos encontramos el café arábica, el cual tiene un sabor suave, afrutado y ligeramente ácido; y el café robusta, el cual posee un sabor más intenso, menos aromático y más amargo. En España la variedad que se consume mayoritariamente es la variedad robusta.

El café no contiene únicamente cafeína, también se compone de nutrientes esenciales como son la vitamina B2 (riboflavina), vitamina B3 (niacina), vitamina B5 (ácido pantoténico) manganeso, potasio, magnesio…además de gran cantidad de antioxidantes.

Se desconoce el verdadero origen de esta bebida consumida tanto en todo el mundo, se tienen datos desde hace millones de años, y se le han atribuido tanto efectos beneficiosos como perjudiciales.

Efectos beneficiosos


El efecto beneficioso más conocido del café es el hecho de mantenernos alerta, esto se debe a que la cafeína bloquea la adenosina (un neurotransmisor), haciendo que aumenten otras sustancias como la dopamina que acelera la actividad cerebral.

Apenas tiene calorías. Estas se van a ir sumando según se acompañe la taza de café, ya que no es lo mismo la taza de café solo que una taza de café con leche entera o un café bombón con leche condensada, en estos dos últimos casos la cantidad de calorías se dispara. Además de esto el café es saciante, nos quita el hambre.

Es diurético, ya que estimula la actividad de los riñones haciendo que las ganas de orinar aumenten. Esto no es algo perjudicial si no se tiene ninguna patología, pero aún así un exceso de cafeína puede causar vejiga hiperactiva.

A nivel deportivo, el café aumenta la secreción de adrenalina, una hormona que prepara a nuestro cuerpo para el esfuerzo físico ayudando a los atletas a dar impulso a los músculos y a mejorar la resistencia.

Lo perjudicial


Es habitual que nada más tomar una taza de café se sienta la necesidad de ir al baño, ya que la cafeína estimula y aumenta las contracciones del intestino ayudando a expulsar las heces más rápido, esto se da de forma puntual, no es una solución definitiva al estreñimiento ya que el consumo excesivo de café puede producir deshidratación lo que hace que las heces sean más duras y se presenten más problemas a la hora de expulsarlas. Para evitar la deshidratación se aconseja que por cada taza de café se ingieran tres vasos de agua aproximadamente.

La deshidratación producida por el consumo excesivo de café da lugar a sequedad en la boca lo que hace que las células que recubren la boca una vez muertas se queden en esta y produzcan gases que dan lugar al mal aliento. Además, el café puede teñir los dientes, aunque para que se de este fenómeno se deberían tomar 5 o 6 tazas de café solo al día.

Se ha visto que el consumo excesivo de café hace que las células que se encargan de generar hueso nuevo sean más lentas o incluso matarlas, además de favorecer una descalcificación de los huesos, por lo que tomar demasiado café podría aumentar el riesgo de presentar osteoporosis u otras enfermedades óseas. El consumo de café con leche podría contrarrestar estos efectos ya que la leche contiene calcio el cual es beneficioso para los huesos. Pero aún así el café contiene una serie de sustancias que impiden en parte la absorción del calcio cuando tomamos un café con leche agravando así el problema.

La cafeína puede producir insomnio. Como ya hemos dicho, la cafeína aumenta el estado de alerta haciendo que nos cueste más dormir. Además, en personas sensibles puede producir nerviosismo o palpitaciones.

Muchas personas se limitan en el consumo de café por miedo a los efectos que produce la cafeína. Alrededor de los 30 minutos alcanza su mayor concentración en sangre durando sus efectos de tres a seis horas, por lo que se puede alterar el sueño si tomamos una taza de café cerca de la hora a la que nos vamos a dormir. La alternativa es el café descafeinado aunque tampoco está exento en su totalidad de contener cafeína, aunque la cantidad de cafeína que contiene es ínfima.

Una taza de café natural contiene unos 150 mg de cafeína, todo depende de lo concentrado que esté el café. No obstante, según la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) la cantidad de cafeína segura es de 3mg/kg de peso/día y hasta 400mg/día, en adultos sanos.

A pesar de ello, el café forma parte de nuestra vida. Además de ser una bebida estimulante nos permite entablar conversaciones, evadirnos del estrés diario y compartir buenos momentos con amigos y familiares. ¿Nos tomamos un café?

LETICIA GARRIDO

Fuente: El Norte de Castilla
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