Son dos de los nutrientes más importantes y a la vez de los que más carencia solemos tener. He aquí varia ideas para aportarlos a través de la dieta

Qué alimentos ayudan a mantener la energía estable
No todos los carbohidratos provocan esa subida de glucosa en sangre. Hay algunos de absorción lenta que ayudan a mantener la energía estable a lo largo del día, y por tanto, sacian más y evitan también los picoteos entre horas. La experta los resumen así:
- Legumbres: las lentejas, garbanzos y alubias son ricos en fibra y proteínas y ayudan a estabilizar el azúcar en sangre.
- Frutas frescas con bajo índice glucémico: manzanas, peras, cerezas y frutos rojos.
- Granos enteros: quinoa, avena, cebada y arroz integral proporcionan carbohidratos complejos que se digieren más lentamente.
- Pan y pasta integrales: las versiones integrales conservan más fibra y nutrientes.
El caso de la fruta
Aunque las frutas son alimentos saludables ricos en vitaminas y minerales, en lo que respecta a los picos de glucosa es importante saber que un exceso de ciertas frutas puede aumentar este índice glucémico en sangre. “Ocurre especialmente si se consumen frutas con un índice glucémico alto o en grandes cantidades. Para preparar un plato basado en esta regla puedes utilizar cualquier tipo de fruta como manzana, pera, naranja, mandarina, kiwi, melocotón, albaricoque,melón, cerezas, fresas, arándanos, moras, frambuesas… Procura que sea variada. Puedes tomar unos 180 gramos de fruta con una comida ya que al mezclarse con otros nutrientes se modera el aumento de glucosa en sangre”, explica Quintero. La nutricionista en estos casos sugiere evitar frutas con alto contenido en azúcar como plátanos maduros, dátiles, uvas, caqui…
Cómo seguir la regla 40/30/30 en la cena: qué alimentos incluir
Dado que los porcentajes pueden resultar complicados de visualizar en el plato, la experta resume así cómo lograr esta proporción. Se trata de dividir el plato en 3 tercios y tener en cuenta que 2 deben estar llenos de verduras (de varios colores) y un tercio de proteína de calidad. Se puede incluir también una fruta. Pero si te decantas por incluir pan integral (40 gramos) o legumbres (50 gramos), es preferible no incluir la fruta en esa comida.
Hidratos de carbono (40%): principalmente verduras, junto con pequeñas porciones opcionales de fruta o cereales integrales (por ejemplo, 40 gramos de pan integral).
Proteína (30%): fuentes de proteínas magras como pechuga de pollo, pescado, huevos u opciones vegetales como el tofu.
Grasas (30%): pequeñas porciones, incluidas como aderezos, como un chorrito de aceite de oliva o un pequeño puñado de frutos secos.
Algunos ejemplos de cenas que cumplen esta regla
Se trata de combinar en esas proporciones los alimentos anteriores. Recopilamos algunas ideas:
- Pechuga de pollo con menestra de verduras aderezada con aceite de oliva.
- Pescado con ensalada con frutos secos o aguacate.
- Tortilla francesa o huevos a la plancha con pisto de verduras.
- Revuelto de dos huevos con gambas, espinacas, champiñones y queso feta con un trocito de pan integral.
- Ensalada verde con tofu y aguacate.
- Tacos de pavo: tortillas integrales rellenas de pavo, cebolla, pimientos y guacamole casero.
- Salmón al horno sazonado con hierbas y limón, acompañado de espárragos y quinoa.
- Ensalada de espinacas con huevo cocido o pasado por agua, batata, tofu, aceitunas y semillas de sésamo
- Ensalada de brócoli, quinoa roja, edadame y semillas de calabaza.

Nuria Val y Coke Bartrina
Fuente: vogue
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