El Gourmet Urbano: 3 aspectos para convertirse en un conocedor del vino

jueves, 23 de junio de 2016

3 aspectos para convertirse en un conocedor del vino

Estos puntos básicos del vino te harán apreciarlo no solo con el paladar, sino también con la vista y el olfato

Obtenido de la fermentación del jugo de la uva, el vino es una bebida milenaria que siempre tuvo que ver con el aspecto social, por lo que era servido en banquetes y grandes eventos.

Su consumo se ha expandido por todo el mundo, llegando a desarrollar zonas exclusivas para la producción en países como Francia, España, Chile, Sudáfrica, Estados unidos, Italia y Argentina, por mencionar algunos.



En los últimos tiempos, el vino ha conquistado a los salvadoreños y ya son muchos los que se están interesando por conocer y degustar esta bebida que ofrece una experiencia sensorial. Otros aún tienen sus reservas.

Lo primero que debes saber es que para disfrutar de un vino no tienes que ser un experto, y si te interesa el tema, pero hay algo que te está impidiendo disfrutar una buena copa aquí te contamos los aspectos básicos de esta bebida.

1. Clasificación



Frente a la estantería de los vinos o con la carta en un restaurante es posible que dudes sobre cuál tipo elegir. Para comenzar debes saber que existen cinco tipos de vinos: tintos, rosados, blancos, generosos y espumosos.

Los tintos son rojos, pueden ser púrpura o rojo pálido o rubí. Pueden ser ligeros de cuerpo, afrutados y sin mucho tanino; de medio cuerpo, moderadamente tánico y de cuerpo pleno, tánicos.

El blanco es una variedad de vino que puede oscilar entre los tonos amarillos, dorados, verdosos o pálidos. Estos pueden ser secos y vivaces, sin dulzura ni carácter roblizo; secos de cuerpo pleno y con carácter roblizo, y semisecos.

El rosado o rosé: Se hacen con uvas rojas y van desde un tono rosa claro hasta casi violeta. Son de cuerpo ligero, frescos y versátiles para acompañar muchos platillos.

Los generosos tienen más de 14% de alcohol y entre ellos están los secos, como el Jerez, y los dulces, como el Oporto.

Los espumosos son los que tienen burbujas (bióxido de carbono). De estos el más famoso es el champagne o champaña y procede de la región del mismo nombre en Francia. De hecho solo los vinos de esa región pueden llamarse así, ya que el nombre está regulado. El resto de los productores lo llaman ‘espumoso’ o ‘espumante’.

2. Las cepas



Este término se emplea para referirse a las variedades de uva con que se obtiene el vino. Las más conocidas son: para tintos Cabernet Sauvignon, Merlot, Pinot Noir y Syrah; para blancos Chardonnay, Sauvignon Blanc, Riesling, Pinot Grigio, Sémillon y Gewurztraminer.

3. Cómo degustarlo



​A decir verdad no hay un tiempo específico para degustar un vino. Puedes beberlo en una reunión con amigos, con tu pareja, viendo tu programa favorito, en un asado... En fin, cuando te plazca.

Un aspecto de suma importancia es la temperatura a la hora de servirlo, para el caso los tintos deben presentarse entre los 16 y los 18 º C. Esto es para que se conserven sus matices y se perciban sus componentes.

Los blancos jóvenes secos, se toman entre 7 y 10º C para disfrutar de sus aromas de fruta. Los rosados entre los 6 y 8º C y los espumantes entre 6 y 8º.

Estas temperaturas deben conseguirse poco a poco, por lo que nunca debes meter el vino al congelador, por ejemplo. Los blancos, rosados o espumantes, puedes refrigerarlos unas horas antes de servirlo. Una cubitera con agua y hielo es perfecta para conservarlo fresco en la mesa.

La copa ideal es la que tiene forma de tulipán, pues se va haciendo angosta hacia la parte superior y se cierra más en el borde, así se puede airear el vino concentrando su bouquet. En cuanto a la cantidad, puedes llenarla hasta un tercio pero no más. Esto da lugar para girar el contenido, tomando la copa siempre por su pie, y así apreciar tanto su color como su bouquet sin alterar la temperatura.

Por Mireya Amaya

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