El Gourmet Urbano: #VINOS | ¿Cuál es el mejor vino según lo que vas a comer? Aquí te compartimos algunas reglas básicas

jueves, 28 de noviembre de 2019

#VINOS | ¿Cuál es el mejor vino según lo que vas a comer? Aquí te compartimos algunas reglas básicas

El tema del vino es muy amplio y lo suficientemente subjetivo para que nunca nos pongamos de acuerdo de que es un buen vino. En realidad, saborear y disfrutar de un vino lleva una parte totalmente subjetiva que se define según nuestros gustos y nuestra capacidad de percibir sabores y aromas. Algunas personas son fanáticas del vino tinto mientras que otras no toman otra cosa de un buen blanco frío. Sin embargo, podemos tratar de definir lo que se podría considerar el mejor vino según lo que más te guste y lo que vayas a comer.

© Proporcionado por Webedia SAS ¿Cuál es el mejor vino según lo que vas a comer? Aquí te compartimos algunas reglas básicas


Si las reglas no son tan estrictas cuando hablamos de gustos personales, se suelen definir algunos criterios básicos en el vino para saber cuál es el mejor según lo que busquemos o lo que vayamos a comer. La norma más común de diferenciar los vinos blancos para cierto tipo de alimentos y los tintos para otros. Los rosados tienen la particularidad de ser muy versátiles y poderse combinar de manera más sencilla.

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Una de las reglas que se consideran básicas es la de iniciar la comida con los vinos más ligeros para ir incrementando la intensidad media que avanzamos con los tiempos. Una entrada de pescado o marisco combinará con un buen vino blanco ligero mientras que un plato fuerte de carne o de verduras gratinadas al horno estará más en harmonía con un vino tinto de ligero a moderado. Si sirves quesos o un postre, tipo pastel de chocolate, un vino tinto con buen cuerpo será estupendo. En todos los casos el mejor vino será en que más te agrade.

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Para saber cuál es el mejor vino que puedes servir y tomar lo ideal es tomar como punto de partida y referencia la comida que vas a tener. El famoso proceso de maridaje consiste justamente en saber cuáles son los mejores vinos que se pueden servir según cada platillo. Independientemente de la cepa, cada productor aporta su propio toque a su vino. Es importante por lo tanto que vayas probando varias combinaciones y alternativas hasta encontrar la que mejor te convenga. Recuerda que el vino que me gusta a mí no necesariamente te gustará a ti, por muy buen vino que sea.

Algunas recomendaciones de maridajes básicos


Un vino blanco seco y ligeramente ácido combinará muy bien con pescados blancos y mariscos, así como con pescados más grasosos como el salmón. Es también un vino perfecto para disfrutar con un queso de cabra.

Un vino blanco dulce será el mejor compañero de un postre frutal como una tarta o un mousse de frutas. Así mismo es una buena opción para postres cremosos natillas o la famosa “creme caramel”. Curiosamente el vino blanco dulce combina muy bien con el queso Roquefort, aportando un interesante equilibrio de sabores e intensidades.

El vino tinto ligero es una de las mejores alternativas para disfrutar con pescados en caso de que el blanco no sea de tu agrado. Es ideal para pescados como el salmón y la trucha. Es recomendado también para disfrutarse con embutidos, patés, carnes frías y jamones de todo tipo. Igualmente se integra muy bien a un menú con carnes blancas como pollo o pavo.

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El vino tinto robusto es el típico que podrás disfrutar con carnes rojas, que estén preparadas en guisos o asadas. Por lo general son vinos que puedes guardar por más tiempo por lo que es probables que sean vinos realmente fuertes e intensos en boca, Para equilibrar los sabores en una gama fuerte, recuerda que también lo puedes servir con quesos cremosos e intensos.

El vino espumoso blanco en general, así como el cava, y el champagne son perfectos antes de la comida para el aperitivo. Pero también son maravillosos para el final de la comida a la hora del postre. Se adaptarán de manera excelente a un postre de frutas rojas, evitando en cambio aquello con una intensa carga de chocolate. 

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Si las reglas son bastante claras y universales, hay que ser inventivos y no tener miedo de romperlas. Si prefieres un vino blanco a un tinto, pero comes carne, pues no importa. Disfruta de tu vino blanco, pero en este caso asegúrate que esté frio y preferentemente opta por un blanco seco. A la inversa, si el blanco no te agrada y comes pescado, no temas abrir un vino tinto ligero que te dará mucha satisfacción.

Philippe Saez
Fuente: MSN 

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