sábado, 7 de noviembre de 2015

Gastronomía, historia de vida y aprendizaje

Entre las claves del éxito están tener “los sentidos nuevos” y compartir todo, porque compartiendo nace la competencia, reflexiona el Chef Willie González

A los alumnos de Gastronomía hay que introducirlos en el mundo de la cocina, otorgándoles el conocimiento desde los elementos básicos que la conforman, sus herramientas, el uso de cada una, hasta enamorarlos de la que será su gran aliada y compañera en el trayecto de su vida profesional.
“Introduzco a los estudiantes a la cocina, que se enamoren de sus elementos, de la estufa, de las mechas, de los hornos, vasijas, cucharas, muy independiente de la técnica que es importante y básica, pero lo primero es que entiendan lo que hay a su alrededor y para qué sirve, porque serán maravillosas y útiles a lo largo de su vida”, afirma el chef Guillermo Tomás González González, originario de Nueva Rosita, Coahuila.





Ingeniero químico de profesión, con más de 20 años de experiencia en el ramo gastronómico, el chef “Willie”, maestro en el Instituto en Arte Gastronómico, dio a conocer que “Chef” es un rango en la cocina que te lo otorga una historia de vida, y se obtiene empezando desde abajo y en muchos de los casos desde lavar platos y pisos.

“Uno de mis mayores íconos es Eduardo García, chef de Maximo Bistrot, nacido en Guanajuato; cuando era chico se mudó con su familia a Atlanta; él piscaba y entró a trabajar a un restaurante y le apasionó tanto la cocina, que se desarrolló al grado de tener uno de los mejores restaurantes del Distrito Federal y del país”, contó.

Sostuvo que para todos aquellos jóvenes que incursionan en la Gastronomía, nunca deben perder la visión de que en esta carrera jamás se deja de aprender, “el día que un cocinero diga que ya lo sabe todo, ese día debe irse a su casa y retirarse”.

Con estudios en México, Nueva York, Austin, Portland, París, Londres, Milán, Venecia, Florencia y Roma, el chef aconsejó que a la persona que le guste y se dedique a la Gastronomía esté dispuesto a conocer nuevos sabores, olores, colores, texturas, y una vez más, “listos para aprender en cada momento”.

“De la cantidad de países que hay en el mundo, imagínate cuánto tenemos que saber si regionalizamos la cocina de cada uno de esos países. Cada país destaca su vaca de diferente manera, ahora imagínate la cantidad de técnicas, ingredientes, salsas, insumos, recipientes, vasijas, ollas…”.
De esta forma es como el chef “Willie” hace llegar sus consejos a las aulas, sin quedarse nada en su delantal, insistiendo a cada momento “tener los sentidos nuevos y compartir todo, hasta las recetas”.
Destacó que el hecho de compartir es una forma de auto superación, como lo aprendió del chef Irving Quiroz, uno de los mejores panaderos mexicanos.

“El compartir todo, te obliga a ser competitivo, a mantenerte al día. Si logramos ese punto de inflexión le quitaremos esa divez tan rock star que tienen ahora los chef; a mí me gusta hablar de esto porque no estoy de acuerdo con que el chef sea un rock star, me encanta, que sean famosos, la popularidad y el éxito, pero les recuerdo que la cocina, se cocina en un hogar y un hogar es el principio centro primero de nuestras vidas, entonces los cocineros somos dadores de vida”, puntualizó.

Enfatizó que el alumno del Instituto en Arte Gastronómico, sale preparado para la guerra, lo respalda un gran conocimiento de la cocina y una gran estructura con enfoque de cambio e innovación en la preparación de alimentos y bebidas, con formación a nivel técnico.

“Tenemos una estructura muy bien armada, por eso tiene una conformación de ejército, porque van a la guerra, y no van a quitar clientela, van a enamorar a sus comensales de su propia comida; no creo que en la cocina haya enemigos, ni competencia al mismo nivel, ya que cada cocinero tiene un alma, y cada alma está en cada uno de los platillos que montamos, realizamos, que emplatamos y ofrecemos; aparte, todas las almas son diferentes”.

En esta carrera, subrayó, es salir a luchar a una guerra de sentimientos; los sabores son tan diversos que no hay necesidad de competir, sólo enamorar al cliente de las propias preparaciones, porque el sol sale para todos.

“Somos una maquinaria perfectamente bien lubricada, y lubricada con manteca de tocino para que sepa rica aparte”.

Para el chef Guillermo González una cocina sin humildad, sin entrega, sin pasión, sabe a fast food.
Desde el año 2004, el 20 de octubre se celebra el “Día Internacional del Chef” para reconocer a todos aquellos hacedores del sabor, a los creativos de la combinación que logran sensaciones que permanecen en el recuerdo. Enhorabuena.

Fuente: La Voz
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