El Gourmet Urbano: Tarot y gastronomía por Valentina Inglessis. El loco: todos los caminos son sus caminos.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Tarot y gastronomía por Valentina Inglessis. El loco: todos los caminos son sus caminos.

A propósito de los restaurantes móviles…

 

299784_10150302777679869_197434686_nEl loco en un arcano muy particular: tiene nombre pero no tiene número. Es el único arcano mayor que no está definido numéricamente. Representa la energía espiritual ilimitada, la libertad total y la despreocupación. Es una carta que nos invita a un viaje: el de la iniciación, el de la deambulación y el peregrinaje. Es el espíritu del tarot en su máximo nivel de curiosidad e iniciativa. Representa al eterno viajero que anda en el mundo sin vínculos, sin apegos. El camino por el que anda avanza simultáneamente con él, camina por una tierra pura, receptiva, sagrada, una tierra que produce con cada uno de sus pasos. Vaya donde vaya, lleva consigo un impulso vital, aporta fuerzas a nuevos proyectos. Lleva consigo un morral lleno de múltiples ayudas, cargado de tradiciones, experiencias, recuerdos y conocimientos. En su andar está acompañado por un perro fiel que se alegra de compartir sus viajes, lo anima y lo impulsa para que continúe en su andar. El loco sabe que en cada instante puede producirse una mutación, que en cada instante puede ampliar sus límites, camina sin fin, sin descanso, camina sin preferencias. Su paisaje se ensancha permanentemente. Su acción es pura en el eterno presente. Actúa como un animal salvaje. Y como buen animal salvaje nunca se equivoca de comida, come lo que le hace bien, lo que corresponde a su estructura y come donde y lo que hay. El loco es lo que la vida le da en el momento puntual, y además, lo hace apropiadamente.

 

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Este loco peregrino y caminante lo podemos relacionar con los restaurantes andantes o móviles. Tiene nombre pero no tienen local fijo. Esta idea de restaurantes móviles parecida los “food trucks” estadunidenses, surge inicialmente como una forma de servir buena comida, con mayor flexibilidad y disminución de los costos. El concepto es utilizar carritos o camiones móviles pero que en lugar de vender perros calientes, hamburguesas o sándwiches, ofrezcan comida elaborada de buena calidad. Se trata de puestos ubicados en distintos sitios cada día, así como el loco del tarot, que va caminando y cada día está en un sitio diferente. Es una forma arriesgada tanto de comer y de vender comida, pero así es el loco siempre a punto de dar el primer paso a lo desconocido. Y para poder realizar esta forma de comer-servir ese loco, llámese cocinero o comensal está acompañado de su perro fiel, que le indica tanto si se trata del cocinero andante o del comensal peregrino donde, a qué hora y como ubicarse para degustar de una rica comida transeúnte.

 

Existen varios tipos de restaurantes móviles:

  1. Carrito de comida. Son carritos parecidos a los de perros calientes y hamburguesas, pero que ofrecen comidas más elaboradas por ejemplo sopas, cocidos o paellas. Normalmente funcionan como una red de carritos, que incluso son propulsados por una red de bicicletas.
  2. Furgonetas: mini restaurantes montados en furgonetas cuyo interior está equipado con neveras, cocinas, hornos y parrillas. Principalmente preparan carnes y pescado en parrillas con porciones para llevar, están dirigidos a un público más bien profesional.
  3. Restaurantes itinerantes. Se trata de autobuses o camiones estéticamente muy bien presentados y una manera muy agradable, que se desplazan de forma muy tranquila en los lugares más bonitos de una ciudad. Es un concepto adaptable da sitios turísticos y donde exista bastante tradición culinaria. Ofrecen excelente comida tipo restaurante, pero sin el servicio clásico que implica un restaurante.

Una de las ventajas derivadas de este tipo de servicio culinario y relacionada con la carta del loco tarot, está en el hecho de poder servir comidas en sitios distintos, comenzando un nuevo viaje cada vez, fluyendo ante la expectativa de cada día en un camino de exploración que en cierta medida depende del alrededor y por supuesto también de la fe del loco (llámese cocinero u comensal) de enfrentarse ante lo desconocido.

 

Desde el punto de vista económico puede ser una ventaja porque se ahorran aspectos como el pago de un alquiler o de tener un local grande propio y muchos de los aspectos de servicios derivados. Para el comensal viajero o el pasajero curioso que va por las calles y de repente se encuentra cual loco ante una novedad inesperada, también resulta ser una ventaja y una situación vital que puede ofrecer experiencias múltiples e inesperadas. Los inconvenientes de este tipo de negocio móvil dependen en gran parte de las políticas de las administraciones locales y de los permisos tanto sanitarios como de las políticas gerenciales de una región. Sin embargo hay que hacer notar que en ciudades como Washington y Berlín este tipo de iniciativas son muy apoyadas por las entidades gubernamentales. Un aspecto a considerar y que es muy válido es el que muchos restaurantes pueden acudir a las legislaciones propias del país como arma para deshacer este tipo de competencia. Otra de las desventajas están las relacionadas con el clima: si el día está lluvioso por ejemplo, a pocos les apetecería comer escampando mínimamente bajo la lluvia y aguantando frío. (Aunque un buen loco si lo haría).

 

En el tarot de Rider-Waite, el loco lleva una rosa blanca en su mano. La cual habla de la conexión entre las esencias, los aromas y los sentimientos. Esa rosa nos recuerda que debemos tomar en cuenta las fragancias y los aromas a la hora de comer: el olor también alimenta. Y en las cocinas móviles es más probable que se sienta el aroma de lo que se cocina que en un restaurante formal, los olores llegan directamente a nuestros sentidos ofreciéndonos una experiencia sensorial única e inolvidable. Una experiencia en un restaurante móvil nos motiva a emprender, dar un próximo paso a seguir nuestras ilusiones. Nos permite percibir el aroma de nuestro presente o el de nuestro futuro, evocar nuestra propia historia personal y preguntarnos: ¿tenemos fe?, ¿Quiénes somos?, ¿Hacia dónde vamos?, ¿Nos arriesgaríamos a estar en un distinto sitio cada vez, o preferimos la comodidad de lo conocido? Comer o cocinar en un “carrito de cocina” puede ser el comienzo de una nueva búsqueda y también puede darnos el ímpetu que necesitamos para afrontar muchas de nuestras nuevas situaciones.

 

Los invito a ver los siguientes links:

 

Valentina Inglessis

 

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