El turismo gastronómico ya representa el 3,17% del PIB y genera 2.300 empleos
Que Euskadi es para muchos sinónimo de gastronomía está claro. La comida inunda las calles y las relaciones sociales: abarca desde las barras atiborradas de pintxos de los bares y la vida de las sociedades gastronómicas hasta las sidrerías tradicionales y los restaurantes más selectos del territorio. De los ocho establecimientos con tres estrellas Michelín que hay en España, la mitad son vascos. En total, veinte están galardonados por la prestigiosa guía (cifra sólo superada por Catalunya), un hito para una población de apenas dos millones de habitantes. Las cifras no sólo se cuentan en estrellas y su incidencia en la economía es cada vez más importante.
“La mejor embajadora del País Vasco ha sido siempre la cocina”, ha repetido en numerosas ocasiones Juan Mari Arzak, propietario del prestigioso restaurante que lleva su apellido en San Sebastián e iniciador de la Nueva Cocina Vasca en los setenta, movimiento que supuso la primera vanguardia gastronómica en España. Los números le dan la razón: Euskadi vive un auge del turismo y, en muchos casos, éste está estrechamente relacionado con la gastronomía. Aunque no hay datos concretos, el Gobierno vasco estima que sólo el turismo gastronómico representa el 3,17% del PIB del territorio, aportando 2.300 puestos de trabajo directos.

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