El Gourmet Urbano: #CURIOSIDADES | #GASTRONOMIA | #HAMBURGUESAS | Narcohamburguesas o los límites del humor gastronómico

domingo, 24 de marzo de 2019

#CURIOSIDADES | #GASTRONOMIA | #HAMBURGUESAS | Narcohamburguesas o los límites del humor gastronómico

Sí, es lo que parece: una hamburguesa que simula tener sobre su pan una raya de cocaína y un billete enrollado clavado. Bautizada como The Patron, por si el chiste no quedaba suficientemente claro, lo firma un local que ha optado por un nombre que confirma la sospecha: Pablo’s Escoburgers.



Aunque aprovechar el tirón de la serie Narcos para vender hamburguesas utilizando la figura del popular narcotraficante colombiano pueda parecer pasarse un poco de la raya -nosotros también sabemos hacer chistes-, antes de poner el grito en el cielo contextualicemos: encontrar camisetas con la cara de Escobar es relativamente fácil, y en España hay una cadena de restaurante que, pese a las reiteradas quejas de Italia, se llama La Mafia se sienta a la mesa.


Como siempre, lo que en un país se considera un tema con el que mejor no hacer chistes o, en todo caso, no usarlo para ponerle nombre a un restaurante, bastan unos cuantos miles de kilómetros y una serie de televisión para que, aparentemente, las cosas se vean distintas.

Al menos algo así ha debido de pensar este restaurante de Nueva Zelanda, suficientemente lejos de Colombia como para considerar que usar la imagen de Escobar para vender hamburguesas es una buena idea. Algo que, en realidad, llevan haciendo -explican en Munchies– desde el pasado mes de abril.

Primero una hamburguesería de Nueva Zelanda introdujo una hamburguesa con este nombre a base de queso, jalapeños, guacamole y nachos. Sí, ingredientes muy colombianos, pero se ve que la geografía gastronómica no es el fuerte de estos genios.

Meses después, otro restaurante de Australia repitió la idea y prácticamente calcó la lista de ingredientes y el chiste fue un paso más allá de la mano de un pop up (uno de esos restaurantes efímeros) que abrió en Melbourne directamente con ese nombre: Pablo’s Escoburgers. Es aquí donde aparece la hamburguesa cocainómana que ha hecho saltar las alarmas y parece haber enfadado a mucha gente.

No está claro si se debe más a la apología del consumo de esta droga -en realidad es ajo en polvo y un billete comestible- o al uso de la imagen de Escobar, responsable de centenares de muertes. Posiblemente una combinación de los dos. Pero lo que está claro es que a los responsables del local les da bastante igual y, de hecho, seguramente se están frotando las manos con la polémica.


O no, porque el responsable de la hamburguesería no ha dudado en pedir a los clientes que escriban buenas críticas en TripAdvisor tras ver que la valoración caía en picado por los comentarios de la comunidad colombiana, según explicaba él mismo.

Tras aclarar que no están ensalzando la figura de Escobar y que lo consideran un personaje terrible, insisten en que sólo están jugando con lo que consideran un divertido juego de palabras.

¿Pero van a cambiar su nombre? Sí, pero con una condición que deja claro que no tienen la más mínima intención de hacerlo. Y es que, según ellos mismos han explicado, sólo lo harán si los detractores de la idea recaudan 100 millones de dólares para donar a una organización benéfica. Vaya, que no lo van a cambiar.

Así que, ahora que está tan de moda hablar de los límites del humor, tal vez también habría que preguntarse por los límites del humor gastronómico. Después de todo, esto no va de humor sino de vender hamburguesas.

IKER MORÁN

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