Salamanca es una tierra rica en productos. Mas allá del jamón de Guijuelo o el chorizo cular, cultiva cereales y produce bellotas y castañas, quesos y carnes exquisitas. Mostramos cómo maridar dos platos típicos de la región
Salamanca se ha hecho famosa sobre todo por sus carnes y embutidos, pero más allá de estos posee una gastronomía muy variada y más completa de lo que puedan imaginar. En casi toda la provincia encontramos extensos campos cultivados de cereales, y bellotas y castañas en las dehesas de las que se alimenta la ganadería porcina. De ellos se obtienen embutidos como el chorizo cular, la chistorra y el mundialmente conocido jamón de Guijuelo, con denominación de origen desde 1983. También se elabora en Salamanca otro embutido llamado farinato, originario de Ciudad Rodrigo, y hecho con grasa de cerdo, miga de pan, pimentón y especias.
De la carne de vacuno destaca la carne de morucha, una raza autóctona con el sello de denominación de origen desde 1995. También son de gran calidad los corderos y los cabritos, que además de una carne excelente producen una leche con la que se elaboran quesos como el de Hinojosa del Duero y el queso de las Arribes (ambos de leche de oveja). Si hablamos de legumbres, no podemos olvidarnos de las lentejas de Armuña, los pedrosillanos (garbanzos muy pequeñitos de Pedrosillo el Ralo) ni de las alubias. En cuanto a los pescados, y aunque suene raro por no ser una provincia marítima, hay unas excelentes truchas que se pescan en el río Tormes; además de un tradicional bacalao con el que se hace una receta muy conocida, el bacalao bejarano.
En esta ocasión escogemos un par de platos típicos de la gastronomía charra:

