En mi última temporada de exámenes, algunos compañeros me instaron a escribir sobre el tema de las bebidas energéticas (Red bull ®, Burn ®, Monster ®, etc), para informarse sobre si son “tan malas” como dicen. En su día escribí sobre
porque son “malos” los refrescos o bebidas energéticas, a consecuencia del azúcar que llevan, la fructosa, que consumido durante demasiado tiempo puede llegar a “atontar”. Hoy nos centraremos más específicamente en las bebidas energéticas para saber que otras consecuencias existen a causa de su consumo durante un tiempo excesivo.
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Como saben, las bebidas energéticas sirven para darnos un “chute” de energía en los momentos necesarios (su propio nombre lo indica). Para ello contienen una serie de sustancias como la cafeína o la taurina. Aunque corre aún el bulo de que la taurina es “semen de toro” (por favor, ¿estamos locos?), no es así, sino que es un aminoácido que se encuentra en carnes, pescado y hasta en la leche materna. La función de la taurina es mejorar las funciones neurológicas y equilibrar el agua y sales minerales en sangre. Sus efectos a largo plazo son desconocidos. Además de estas sustancias, también podremos encontrar diversas vitaminas del grupo B, cuya finalidad es mejorar la función muscular y aumentar las tasas metabólicas, tanto en el sistema nervioso como en otros sistemas corporales. Finalmente, y como ya conocen, contienen elevadas cantidades de azúcar, que funciona como “energía inicial”.
¿Qué puntos positivos tienen las bebidas energéticas?