El Gourmet Urbano: El festín feliz de Babette: Una experiencia en donde el vino es protagonista

jueves, 30 de octubre de 2014

El festín feliz de Babette: Una experiencia en donde el vino es protagonista

Ninguna película ha honrado más la alta cocina francesa que la de Gabriel Axe, inspirada en un relato de Karen Blixen

 

Luis M. ALONSO Sueño con un banquete y acuden las imágenes de El festín de Babette. "Las razones de la presencia de Babette en casa de las dos hermanas estaban en las profundidades más secretas del corazón".

 

Un fotograma de la película "El festín de Babette" (1987).Un fotograma de la película "El festín de Babette" (1987).

 

A quienes hayan leído el relato de Karen Blixen(Isak Dinesen) o hayan visto la adaptación cinematográfica de Gabriel Axel es muy posible que no se les hayan olvidado estas palabras. Se trata, a grandes rasgos, de la historia de una francesa, distinguida ex jefa de cocina del Café Anglais de París, que un buen día decide huir de la Comuna y se refugia en la casa de Martina y Philipa, dos hermanas solteras de avanzada edad, que viven en una remota aldea danesa, Berlevaag, a finales del siglo XIX. La nostalgia por la buena cocina y la suerte en los juegos de azar le permiten a la cocinera agasajar a las ancianas y al resto de convecinos, un grupo de fanáticos puritanos que se ve arrastrado por la sensualidad de un maravilloso festín.

El festín de Babette, óscar a la mejor película extranjera en 1987, es un sueño culinario trenzado con ingredientes inalcanzables como la tortuga de la sopa o los vinos: un champaña Veuve Clicquot de 1860, un Claude Royaux de 1885 y un Clos Vougeot cosecha de 1845. El generoso menú de la felicidad de Babette consiste en una sopa de tortuga acompañada por un vino amontillado; caviar y blinis Demidoff, regados por un champaña Veuve Clicquot de 1860; codornices rellenas de trufa negra reposadas en sarcófago (volován con salsa de vino); ensalada de endivias, nueces y lechuga con vinagreta francesa; una selección de quesos franceses, tarta de cerezas, frutas confitadas y licor.

Leo que el Hotel Ritz, de Madrid, ofrece esta Nochevieja una reinterpretación del menú. La sopa de tortuga será un consomé en gelée de langosta gallega, se servirán, como es natural, otros vinos y como novedad se sumarán lomos de lubina. La sopa de tortuga sólo se encuentra en Singapur, en su variante china, o en las cartas de los grandes comedores de Nueva Orleans: Brennan's o Antoine's, donde es posible que recurran al enlatado. En Francia se ha perdido el rastro y en algunos rincones del Caribe se consume de una forma menos elaborada. Sin embargo, la fórmula histórica de la auténtica sopa de tortuga es la del desaparecido restaurante de Londres Ship & Turtles, que la elaboraba para veinte personas y llevaba diez kilos de quelonio, carne de buey, gallina, manos de ternera, laurel, apio, cebollas, ajo, pimienta negra, clavo, albahaca, tomillo, perejil y mejorana, además de un cuarto de litro de vino de Madeira.

Fuente: lne.es

 

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