El Gourmet Urbano: #VINOS 🍷 | ¿A qué no debe oler un vino?

jueves, 8 de febrero de 2024

#VINOS 🍷 | ¿A qué no debe oler un vino?

Maruxa Alfonso

La asesoría TES y la Asociación Galega de Enólogos organizan un taller para ayudar a reconocer aromas que indican defectos en blancos y tintos

Aprender a reconocer determinados aromas en los vinos es la máxima aspiración de todo catador aficionado. Conseguir identificar la fruta madura, las notas salinas o los recuerdos de levadura es una tarea que puede no resultar sencilla, pero ayuda a quienes lo intentan a valorar mejor la elaboración que está catando. Pero hay también ciertos aromas que nunca deben estar presentes en un vino, explica Patricia Presas, enóloga de la asesoría vitícola TES. Por eso esta firma, en colaboración con la Asociación Galega de Enólogos y Lallemand Bio está organizando talleres que ayudan a identificar esos aromas que no siempre son deseables y cuya presencia suele ser evidencia de defectos en la elaboración.


«Hay defectos más típicos de los vinos blancos, otros de los tintos y otros que pueden ser comunes», explica Raúl Herreros, ingeniero técnico agrícola y enólogo de Lallemand Bio. Asegura que, para que se desarrollen estos defectos, tiene que suceder que el vino en cuestión «tenga un microorganismo incluido, se den las condiciones para que este se desarrolle y pase un determinado tiempo». Por eso, los defectos son más comunes en los vinos tintos que en los blancos. «Los blancos salen antes al mercado y no dan tiempo a que se desarrollen esos defectos microbiológicos. Además, son vinos más tecnológicos, en el sentido de que fermentan sin la piel», añade.

Patricia Presas, enóloga de TES, Raúl Herreros, ingeniero técnico agrícola de Lallemand Bio y David Pascual, presidente de la Asociación Galega de Enólogos


Herreros fue el encargado de impartir el primero de los talleres sobre defectos del vino organizados por TES en la bodega Terra de Lantaño. La experiencia se repetirá hoy en Chantada, con la colaboración de Vinosacra.es. «Son unos talleres que están pensados para el público en general, para formar a todo el mundo y que sepa cómo detectar los defectos en el vino», explica Presas. La iniciativa fue todo un éxito y las plazas, que tuvieron que duplicarse, se agotaron en muy poco tiempo. Entre los dos talleres, participaron más de un centenar de personas, la mayoría de ellos, enólogos y técnicos de bodegas.

Problemas en los blancos


¿Cuáles son esos aromas que un vino no debe tener? Pues, explicó Herreros, si un vino blanco huele a barniz o alcanfor, por ejemplo, debemos empezar a sospechar. «Este problema suele aparecer en blancos con envejecimiento y su origen está en el estrés hídrico que pudo sufrir la planta o en la carencia de nitrógeno», aseguró. Otro problema común de estas elaboraciones es el conocido como gusto de luz, que da al vino aromas de azufre. «Se da, sobre todo, en vinos blancos que están expuestos a la luz. Y pasa ahora mucho con los rosados, que utilizan botellas muy transparentes», añadió. El olor a sulfuroso es otro de los que debe hacernos sospechar, «porque es un indicativo de que se ha aplicado de forma incorrecta el sulfuroso».

En los tintos, en cambio, el olor a huevo cocido debe hacer saltar nuestras alarmas, al igual que el de cebolla o cerrillas. Son dos problemas diferentes, relacionados con el proceso de nutrición. Tampoco es buena señal que el vino huela a farmacia o medicinas, «es el aroma típico de los que llamamos vinos peleones», cuenta Herreros. Todavía hay más. Porque puede suceder, por ejemplo, que el vino huela a pimiento verde. «Eso está provocado por las pirazinas, que es un defecto que proviene de la uva y que afecta especialmente a determinadas variedades», asegura. Tampoco los aromas vegetales son deseables en un vino tinto, «porque nos indican falta de madurez de la uva o que se aplicó un despalillado y prensado severo», argumenta.

El ácido acético


Otro defecto que se está dando mucho la lata este año en toda Galicia es el sabor agrio y el olor a vinagre que presentan algunos tintos. «Puede provenir de uvas con acético o afectadas por la botritis ácida», explica. Los viticultores gallegos culpan de esto a la velutina, que daña la uva y esta llega deteriorada a la bodega sin que nadie se de cuenta. Pero también puede deberse a las condiciones meteorológicas, que provocan daños en la cosecha. El olor a pegamento es otro de los defectos clásicos de los tintos y menos común es el defecto que provoca que el vino tenga un retrogusto sucio, a trapo o a bayeta sucia. También hay tintos que pueden ser amargos en boca u oler a sudor. «Es interesante que todo el mundo conozca e identifique los defectos del vino», concluye Patricia Presas.

Maruxa Alfonso

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