En plena región de La Araucanía, en la IX Región, un grupo de franceses y chilenos está buscando fundar el valle del pinot noir. Justo ahí, en un lugar que en el siglo XIX fue conocido como el granero de Chile y que desde el siglo pasado es el sector forestal por excelencia, están comenzando a construir los cimientos del que promete ser el próximo polo de desarrollo vitivinícola local.
La primera viña en llegar, específicamente a Traiguén, es Aquitania, de propiedad del enólogo chileno Felipe de Solminihac y de los franceses productores de la Borgoña Bruno Prats, dueño del reputado Chateau Cos d'Estournel; Paul Pontallier, director técnico del tradicional Chateau Margaux, y Ghislaine de Montgolfier, ligado a la champaña Bollinger.
A cinco kilómetros del pueblo cuentan con 13 hectáreas que producen pinot noir y chardonnay bajo la marca Sol de Sol y están en pleno proceso de plantar otras 13 hectáreas. "Es una zona con mucho potencial, aunque quien quiera venir debe saber que las condiciones son difíciles. En verano el agua escasea y los rendimientos son bajos. Hay que saber producir de manera que la inversión sea rentable", explica de Solminihac.