Una noche el alma del vino cantaba en las botellas / hombre, oh querido desheredado, hacia ti dirijo / desde mi prisión de vidrio y mis lacres bermejos / un canto lleno de luz y fraternidad (Charles Baudelaire).
Dicen que el vino no es una bebida para saciar la sed. Que es una bebida para filosofar, crear, imaginar, conversar. Esto le da una aureola casi mística que la historia de las religiones y rituales ha ido alimentando en nuestra civilización. La parte del volumen de un alcohol que se evapora durante su envejecimiento en barrica se llama part des anges. La leyenda cuenta que se lo beben los seres celestiales.
Esta expresión representa la parte divina del vino, la pequeña magia de cada fermentación, los sabores irrepetibles de cada botella. A veces se prueban grandes vinos, enológicamente hablando, que no te llegan a emocionar. Y otros con más defectos llegan hasta el corazón: ¿es esto el alma del vino? Los vinos con personalidad, ¿nos pueden servir de poción para el ánimo?





